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domingo, 25 de abril de 2010

Poemas de Lawrence Ferlinghetti























Las olas rompen


Allen Ginsberg se está muriendo
dicen los periódicos
los noticieros
Un gran poeta está muriendo
Pero su voz
no morirá
Su voz está en la tierra
En Lower Manhattan
en su propia cama
está muriendo
No podemos
hacer nada
Está muriendo la muerte que todos mueren
Está muriendo la muerte que mueren los poetas
tiene un teléfono en la mano
y desde su cama en Lower Manhattan
llama a todos
Tarde en la noche
en todos los lugares del mundo
el teléfono suena
“Habla Allen”
dice la voz
“Habla Allen Ginsberg”
Cuántas veces han escuchado esa voz
en todos estos grandes años
No tendría que decir “Ginsberg”
En todo el mundo
en el mundo de los poetas
solamente hay un Allen
“Quería decirte” dice
Les dice lo que sucede
lo que se le viene
encima
La muerte la amante oscura
se le viene encima
Su voz viaja vía satélite
sobre la tierra
sobre el mar de Japón
donde un día él se alzó desnudo
tridente en mano
un hombre joven de barba negra
como un joven Neptuno
de pie en una playa de piedras
Hay marea alta y las aves marinas lloran
Las olas rompen contra él
y las aves marinas lloran
en la costa de San Francisco
Sopla un viento fuerte
hay olas enormes
azotando el Embarcadero
Allen está en el teléfono
su voz está en las olas
Yo leo un libro de poesía griega
en donde está el mar
y los caballos lloran
donde los caballos de Aquiles
lloran
aquí junto al mar
en San Francisco
donde las olas lloran
Hacen un sonido sibilante
profético
Allen
susurran
Allen


II

¿ Qué es ese esperma
que inunda el mundo
qué es ese esperma
que llena el vacío
serpenteando serpenteando?
Sólo son los humanos cogiendo querida
sólo los humanos cogiendo
¿ Y qué sucederá después mi querida
cuando existan diez por cada uno
y la humanidad esté en peligro ?
¿ Qué está diciendo ese Papa ?
¿ Qué es lo que dice todavía querida ?
¿ Qué es lo que dice ese Papa ?
Sólo repite lo que ha dicho siempre
lo que dijo en el año mil
cuando solo había un millón
de almas sobre la tierra
mi querida
Pero ¿ es que el Papa
no lee las noticias ?
¿ O es que ha dejado de contar ?
El sólo piensa en las almas mi querida
El sólo cuenta las almas mi querida
que nunca deben ser asesinadas querida
y que ahora son un billón de billones
y sumando
¿ Cómo solucionaremos este problema querida
cómo podremos solucionarlo alguna vez
si nuestro instinto básico
es procrear procrear procrear
con aquellos más queridos ?
¿ Y una mujer que no tiene niños
no es un fracaso ?
(¿ Para qué te casas
si no deseas tener niños ?
Apúrate por favor ya es tiempo )
¿ Y un hombre no es un fracaso querida
no deja de ser hombre un macho querida
si no puede hacer niños ?
Y dime ¿ No es todo nuestro deber todavía
mantener la raza humana en funcionamiento
mantenerla en crecimiento crecimiento crecimiento ?
Pero nosotros crecimos en los sesentas querida
crecimos en los sesentas querida
y "Haz el amor no la guerra"
fue nuestra consigna
Así que haz más el amor y haz menos la guerra
Haz más el amor pero no cojas no cojas no cojas
Haz más el amor a la Kundalini
con toda tu contenida pasión
Y recuéstate conmigo
ven recuéstate conmigo
toda la noche conmigo
bajo el castaño
en la tierra del halcón y la paloma
Ven recuéstate conmigo
toda la noche conmigo
bajo el castaño
toda la noche bajo el castaño
sin hacer el amor...


Constantemente arriesgando el absurdo

Constantemente arriesgando el absurdo
y la muerte
siempre que él se presenta
sobre las cabezas
de su audiencia
el poeta como un acróbata
escala sobre rimas
en una cuerda floja de invención propia
y balanceándose en miradas
sobre un mar de rostros
instala su camino
al otro lado del día
presentando entre chácharas
y trucos de pies
y las más altas teatralizaciones
y todo sin equivocarse
en nada
con lo que podría no ser.
Pues él es el súper realista
que está obligado a percibir
la dura verdad
antes de tomar un paso o postura
en el supuesto avance
hacia ese trapecio aún más elevado
donde la Belleza se para y espera
con gravedad
para dar su desafiante salto mortal
Y él
un pequeño hombre achaplinado
que puede o no atrapar
su forma eterna
extendida en el vacío aire
de la existencia.


El poeta como pescador

A medida que envejezco
percibo que la vida
tiene la cola en la boca
y otros poetas y otros pintores
ya no encarnan para mí
ningún tipo de competencia
El cielo es el desafío
el cielo
que aún debe ser descifrado
ese alto cielo
ante el que caen agobiados
los astrónomos
con sus grandes orejas electrónicas
ese cielo
que nos susurra constante
los secretos finales del universo
el mismo que respira
hacia adentro hacia afuera
como si fuera el interior de una boca
del cosmos
el mismo cielo
que es el borde de la tierra
y del mar también
el cielo
de voces múltiples y ningún dios
rodeando un océano de sonido
que devuelve ecos
como las olas
que estallan en el murallón
Poemas enteros
diccionarios completos
enrollándose
en la explosión de un trueno
Cada atardecer un cuadro instantáneo
cada nube un libro de sombras
a través de las que vuelan salvajes
las vocales de los pájaros
que llorarán repentinamente
Ese firmamento para el pescador
está despejado
a pesar de las nubes oscuras
Él lo observa
lo estima por lo que es:
el espejo del mar
a punto de precipitarse sobre él
en su bote de madera
al filo del horizonte oscuro
Nosotros lo imaginamos como un poeta
siempre cara a cara con la vieja realidad
donde los pájaros nunca vuelan
antes de la tormenta
No lo dudes
él sabe lo que caerá desde las alturas
antes de que amanezca
él es su propio vigía
en su embarcación
atento al sonido del universo
dando cuenta de las visiones
de la tierra de lo viviente
con su voz poderosa


La gata

La gata
se lame una pata y
se recuesta
en el hueco de la biblioteca
yace allí
largas horas
imperturbable como una esfinge
luego gira su cabeza
hacia mí
se incorpora
estira su cuerpo
me da la espalda
nuevamente lame su pata
como si el tiempo real
no hubiera pasado
Y no lo ha hecho
y ella es una esfinge
que posee los tiempos del mundo
en el desierto de su tiempo
Ella
sabe dónde mueren las moscas
puede ver fantasmas
en las partículas del aire
percibir sombras
en un rayo de sol
Ella oye
la música de las esferas
los sonidos que transmiten
los cables
en las casas
y también el zumbido
del universo
en el espacio interestelar
pero siempre
prefiere los rincones hogareños
y el ronroneo de la estufa

domingo, 14 de febrero de 2010

Rimbaud por entregas: Uno

...

LOS SENTADOS

Picados de viruelas, cubiertos de verrugas,
con sus verdes ojeras, sus dedos sarmentosos,
la coronilla ornada de costras y de arrugas
cual las eflorescencias de los muros ruinosos.

En idilio epiléptico han logrado injertar
su osamenta a los grandes esqueletos oscuros
de las sillas; ni un día han podido apartar
los pies de los barrotes raquíticos y duros.

Con el temblor doliente de sapos que tiritan,
los vejetes están al asiento trenzados,
junto al balcón en donde las nieves se marchitan
o entra el sol que los pone tan apergaminados.

Y con ellos los sórdidos sillones condescienden;
cede la paja sucia cuando alguno se sienta;
las almas de los idos días de sol se encienden
en las trenzas de espigas donde el grano fermenta.

Y sus dedos pianistas van ensayando a solas,
debajo del asiento, redobles de tambor,
mientras oyen gotear las tristes barcarolas
y sus chollas oscilan con balances de amor.

¡No hagáis que se levanten! Sucede algo espantoso;
se yerguen y enfurruñan cual gatos acosados,
y entreabre sus omóplatos el berrinche rabioso
que infla sus pantalones con frunces ahuecados.

En la paredes dan son sus cabezas mondas
y arrastran los torcidos monstruosos piececillos.
Llevan unos botones como pupilas hondas
que fascinan las nuestras en los negros pasillos.

Invisible, su mano se complace, homicida.
Se filtra en su mirada el veneno feroz
de los ojos pacientes de la perra tundida,
y trasudamos, víctimas en el aprieto atroz.

Se vuelven a sentar; con los puños crispados
piensan en los que llegan y el reposo les quitan,
y bajo los mentones secos y desmedrados
los racimos de amígdalas se inflaman y se agitan.

Y al cerrar sus viseras el austero letargo,
en el ensueño abrasan sillas embarazadas
y ven proles o crías de asientos a lo largo
de mesas de despacho por ellas rodeadas.

Flores de tinta escupen comas igual que células
de polen, y los mecen tiernas y acurrucadas,
cual fila de gladiolos a un vuelo de libélulas
- y excítanles el pene espigas aristadas.

sábado, 6 de febrero de 2010

Maese Mario Rivero

Mario Rivero


Antes de dedicarse a escribir y de que su obra lo consagrara como uno de los más importantes poetas de las últimas generaciones del siglo en Colmbia, probó muchas cosas y tuvo múltiples experiencias: voluntario en la guerra de Corea, cantante de tangos, actor de teatro, vendedor de libros y de arte; vivió su juventud en constante movimiento, deambulando por Centro y Suramérica, con incursiones a Europa, en calidad de expositor y guía de seminarios y excursiones artísticas. Contertulio de los cafés de intelectuales y artistas bogotanos, especialmente de El Automático, allí perfiló su definitivo destino poético, al lado de los "cuadernicolas" y sumándose a la naciente corriente de poesía urbana, que él llegó a imponer representativamente.

Director y fundador desde 1972 de la revista Golpe de Dados (según la Historia de la Poesía Colombiana publicada por la Casa de Poesía Silva en 1991, dio nombre a la generación de sus contemporáneos). Crítico permanente de artes plásticas, en revistas y periódicos. Su obra ha merecido numerosas e importantes distinciones, entre ellas: Premio Nacional de Poesía "Eduardo Cote Lamus" en 1972, mención internacional en La Habana, en 1973, por su libro Y vivo todavía. Condecoración en el Festival de Proartes en 1983. El grupo Ulrika de Bogotá le rindió homenaje en 1993. Premio Nacional de Poesía "José Asunción Silva" en 2001.

Libros: Poemas urbanos (1966); Noticiario 67 (1967); Y vivo todavía (1972); Baladas sobre ciertas cosas que no se deben nombrar (1973); Baladas -antología- (1980); Los poemas del invierno (1984); Mis asuntos (1986); Vuelvo a las calles (1989); Del amor y su huella (1992); Mis asuntos -antología- (1995); Los poemas de invierno (1996). Flor de pensa (1998), Porque soy un poeta -entrevista- (2000), Balada de la gran señora (2004).

Endecha

Estábamos perdidos
cuando nos encontramos
en aquel retraso de aeropuerto.

Yo estaba lleno de noche y de frío,
aunque había pasado tres días
en el "San Francisco",
con una muchacha de nalgas redondas.

Tu creíste que yo era un camionero.
Admiraste la vulgaridad de mi estilo
y me amaste por ello.
-No lo era.-

Yo creí que tú eras una princesa,
que arrastraba hasta mí su aburrimiento.
-Y es verdad.-

Como es verdad que seguimos estando perdidos.
Yo, por no poder soportar la realeza,
tú, por no saber nunca lo que estás haciendo.


La calle

Esta calle mi calle
se parece a todas las calles del mundo
uno no se explica por qué
suceden tantas cosas en un minuto
en una hora en doce horas
desde que el sol preña la tierra

Tiene puertas como bocas sin dientes
Las mujeres se asoman a las ventanas
y miran tan lejanamente...

Sobre un alambre en el que los días
hacen equilibrio cuelgan a secar
medias camisas y pantalones rotos

Tres mujeres con cara de pocos amigos
esperan el bus. son modistillas
que van a los talleres de la ciudad
a coser su miseria con una aguja de oro

La beata de enfrente
acaricia con uvas a un gato lustroso
y le dice "my darling"
mientras un estudiante regresa
a su cuarto de hotel
donde la cama en actitud de mujer pariendo
espera su saco de huesos
y colgado en la pared con una cinta
el retrato de la novia
que se ahorcó en sus trenzas
y ya tiene dos hijos parecidos
a su marido el boticario

Al final de la calle está la casa
del farolito rojo
a donde van prostitutas niñas
con pelo color de miel
y senos como dos monedas de centavo frías

Esta calle mi calle
se parece a todas las calles del mundo
se ven éstas cosas y otras cosas...


Cosas que pasan

Este hombre y esa mujer se conocieron cierto día
Sin duda el hombre sonrió a la mujer
sin duda le trajo flores
sin duda llegó a conocer su olor entre mil
y hasta olfatear su ropa interior
su brassière sus pantalones
tirados sobre la cama

Años después ella pasa con un gordo contoneo
envuelta en pieles emplumadas
Su perfume es el mismo barato y dulce
lo mismo ondula su grupa de sanguijuela encantadora
tiene en cambio los ojos turbios
como dos cuentas desteñidas de porcelana

El parece un hombre serio y sobrio
con su cuentica en el Banco y su "curriculumvitae"
no hay duda de que ha sabido ubicarse bien en el proceso
la mira la examina de una manera abstracta
como si examinara
una cosa vieja oxidada
a la brillante luz del sol
Parpadeando estúpidamente desde un lapso de olvido
y sombra y grasa...
Tiresias ciego adivino de mamas arrugadas
Todos somos él
-o algo parecido al menos-


Tango para “Irma la dulce”

I

Aquí estuvo
sacudida por el manoseo las habladurías
y los despertadores.
Aquí estuvo demasiado triste en el final.
Las palmas bajo la nuca y el pelo desparramado
agreste como barba de coco
mirándolo todo con simpleza y admiración
“cómo se ve que tú eres escritor” me dice
a media voz en la tiniebla de un cuarto con ginebra
estéreo
y flores de plástico de todos los colores.
Allí figuraban y no podían faltar claro esta
Sosa Benny More Gardel
los clásicos del tango y el bolero
y los otros
los Mozart y los Beethoven de siempre
en fin todo eso que uno no ha aprendido a sentir
pero que sí parece
lo único verdadero pulcro
adecuado
para evadir la brutalidad de los sucesos.
Yo estaba lejano triste tratando de animar
falazmente
la cansada sangre en las venas
y ella ancha casi tapando la cama
funcionando soberbiamente
con lo que se podría llamar su belleza
o sea su “verdad”
una cosa hecha de calor- poder- y- fuerza un desbordamiento
como una yegua blanca con sus patas traseras
bien abiertas
que se vuelven plateadas y empiezan a brillar
en un cabrilleo de luces
inestable
una rendija de luz en la persiana
que sube por sus piernas e impone a su cuerpo
una lividez de avena
y todo todo perdiendo la certeza y la eternidad
como si la luz estuviera de veras inventando
una forma nueva.
Ya la noche se había acabado
ella puso su mano en mi cara y dijo “soy una mujer cansada”
tan grata su mirada que me sentí ablandado
sin luchas
quise adelantarme empujar la persiana
admitir la franqueza del día
la circuntristeza
romper el espejismo el sortilegio engañoso
“por qué hablas así gatita esas son las cosas que dicen
las intelectuales neuróticas”
“lo sé pero créeme que hablo completamente en serio”
Y luego como la cosa más natural del mundo
“sé que el error está en mí misma”
llama “error” a su vida
y me contó de su marido músico
mafioso
chupando la trompeta como si fuera marihuana
hasta la madrugada
“no no es un programa estar sola todas las noches no creas”
y continuó hablando y vistiéndose un sostén modelo televisión y liguero negro]
y diciendo que “qué barbaridad” y que “qué tontería”
como respuesta a una pregunta conocida
a una inquisición cifrada
“sí creo que así es lo mejor”
agrega
“no hay complicaciones ni números de teléfonos ni cartas
de amor ni nada”
“me gusta la vida libre el cambio”
le digo
“le tengo un horror sagrado a las posesiones
y ahora ya sabes mi nombre y donde vivo para que se empiecen
a amarrar los nudos
para que todo se empiece a terminar”
Y le invento una historia mediocre
profundamente provinciana
o de la literatura considerada como la coartada perfecta
ella no lloró ni se rió
miró melancólicamente
frente a sí como si hubiera un vacío
evidentemente no conocía ni a Yago ni a Otelo ni a
“Chéspier”
y ni siquiera a Maupassant
y está ignorancia la conducía hacia la niñez
dulcemente
“El mundo es así” concluyo
como si ya me estuviese yendo lejos
de un mundo gentil y frío
y termino con un instantáneo “la gente”...
es la vaga palabra
en la que le he decretado
de pronto su fin.
Afuera en la tiembla – luz
las casa cerradas envueltas en un vapor esmerilado
un postigo
que se abre como un párpado y que luego se cierra
intento tocar de nuevo
su ombligo oloroso sus teticas apretadas forradas
bajo un dique
de botones y flecos
tratando de inventar el gesto la actitud la palabra
que diluya en un aire amable casual
la tristeza largalargalarga
de pozo ciego
el encantamiento muerto.
Pero hay que irse no podemos esperar demasiado
se cubrió con los vidrios oscuros
alta lejana ya yéndose
con su olor ruda-y-sal bajo las axilas del suéter
con su carne viva templada bajo la piel
con el amor...
“Llámame cuando quieras” me dijo a modo de despedida.
Sobre los árboles con hojas de pelusa plateada
comenzaba un cielo azul-bandera...


¿Qué corazón?

Quién conduce ahora,
sin mas compañía que la música,
por esa solitaria carretera,
¿Qué corazón?

¿Quién ama y fuma,
en habitaciones de motel, ahora?
Quién arrastra su desierto
por las vacías calles del centro,
¿un fantasma? ¿Un hombre?

Qué jazz – más allá del jazz –
en este viernes por la noche,
¿qué melancolía asciende?

¿Qué bebedores de alta noche,
ahogan la imposibilidad, doble,
de vivir y de morir?

¿Qué sombrío estampido, aquí, a dos pasos,
hace más abandonada aún la noche
las calles de Dios?

¿Qué adolescente mudo
se atraca ahora, de todas las drogas
de la soledad?

Y, ¿de quién el corazón
que ausculta la noche, las calles,
las habitaciones, los gritos
en la hora mas alta?

¿De qué poeta, metido
en su propia media-noche
en la oscuridad?


Secuencia urbana

Un día miramos
con más hambre
la corteza de un árbol
y el olor de la gasolina
es un buen olor.
Y no nos molesta
la economía de las monedas
vivimos un momento
infinito
cuando descubrimos
inapelablemente
que nos vamos a morir.

Entramos al cine
con el plan de arañarle
los muslos de la amiga
y sucede
que lo que vemos en el lienzo
nos hace llorar a los dos.

Se encienden las primeras luces
Banco de Londres Chicles Clark
National City Bank
detrás de la cortina
el hombre y la mujer se miran
y se ponen la última prenda.
Hay cara de fin en cada cosa
cuando se encienden las primeras luces.

El gamín irrumpe de pronto
por la puerta del bus
acosado como un ladrón.
Ofrece un rápido espectáculo
recoge unas monedas
y escondiendo el botín
en su chaqueta
escapa como un perro apelado
cuando lava del día
nos cubre
nos queda algo de su voz amigdalada
y un pedazo de su canción.

El tren avanza fatigado
como una tortuga
respirando humo y carbón
en tren será chatarra
todo será polvo y chatarra.

No me digan que vivir está mal
aunque algo nos venga desde el fondo.
No todos saben
lo que pasa en el día
estar vivo es una cita
frente a un mantel a cuadros
o decir vamos a la esquina
de los cacahuetes.
Es bueno sentarse a la sombra
en verano
a oír el martilleo de los latoneros
que trabajan sobre las barracas
a lo lejos.
Vivir está muy bien
pues no hay nada más bello
que un obrero mezclando cemento
una grúa en la tarde
o una puta joven
elástica
lavándose la boca
y soñando en su pueblo
perdido entre valles azules
y balsámicos.
O el viejo que va despacio
calle abajo
deteniéndose a menudo
y que lleva unidos por una cuerda
un sartal de peces rojos –dorados
y la tarde
la tarde hinchada de pitos y de pájaros
y un recuerdo
con olor a tabaco y madera.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Poemas de Gonzàlo Rojas





















Carta del suicida


Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
Por que ella sale y entra como una bala loca,
Y abre mis parietales y nunca cicatriza,
Así sople el verano o el invierno,
Así viva feliz sentado sobre el triunfo
Y el estomago lleno, como un cóndor saciado,
Así padezca el látigo del hambre,
así me acueste
O me levante, y me hunda de cabeza en el día
Como una piedra bajo la corriente cambiante.

Así toque mi citara para engañarme, así
Se habrá una puerta y entren diez mujeres desnudas,
Marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
Unas sobre otras hasta consumirse.

Juro que ella perdura porque ella sale y entra
Como una bala loca,
Me sigue a donde voy y me sirve de hada.





















Cítara mía, hermosa...


Cítara mía, hermosa
muchacha tantas veces gozada en mis festines
carnales y frutales, cantemos hoy para los ángeles,
toquemos para Dios este arrebato velocísimo,
desnudémonos ya, metámonos adentro
del beso más furioso,
porque el cielo nos mira y se complace
en nuestra libertad de animales desnudos.

Dame otra vez tu cuerpo, sus racimos oscuros para que de ellos mane
la luz, deja que muerda tus estrellas, tus nubes olorosas,
único cielo que conozco, permíteme
recorrerte y tocarte como un nuevo David todas la cuerdas,
para que el mismo Dios vaya con mi semilla
como un latido múltiple por tus venas preciosas
y te estalle en los pechos de mármol y destruya
tu armónica cintura, mi cítara, y te baje a la belleza
de la vida mortal.


















Los cómplices


Te decía en la carta
que juntar cuatro versos
no era tener el pasaporte a la felicidad
timbrado en el bolsillo,
y otras cosas más o menos serias
como dándote a entender
que desde antiguamente soy tu cómplice
cuando bajas a los arsenales de la noche
y pones toda tu alma
y la respiración perfectamente controlada,
por mantener en pie tus rebeliones
tus milicias secretas
a costa de ese tiempo perdido
en comerte las uñas, en mantener a raya
tus palpitaciones,
en golpearte el pecho por los malos sueños,
y no sé cuántas cosas más
que, francamente, te gastan la salud
cuando en el fondo
sabes que estoy contigo
aunque no te vea
ni tome desayuno en tu mesa
ni mi cabeza amanezca en tu pecho
como un niño con frío,
y eso no necesita escribirse.

Oscuridad hermosa

Anoche te he tocado y te he sentido
sin que mi mano huyera más allá de mi mano,
sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído:
de un modo casi humano
te he sentido.

Palpitante,
no sé si como sangre o como nube errante,
por mi casa, en puntillas, oscuridad que sube,
oscuridad que baja, corriste, centelleante.

Corriste por mi casa de madera
sus ventanas abriste
y te sentí latir la noche entera,
hija de los abismos, silenciosa,
guerrera, tan terrible, tan hermosa
que todo cuanto existe,
para mí, sin tu llama, no existiera.

domingo, 23 de agosto de 2009

Poesía y política : La subversión de la poesía rumana durante el régimen comunista / Pedro Caselin


La subversión como actitud política incorporada en un texto poético no ha sido una invención del periodo comunista. De hecho, existe si no desde los comienzos de la literatura, por lo menos desde el momento en el que un poder institucionalizado (religioso, político o militar) ha tratado de subordinar al trabajo literario a fines muy particulares.

Son notorios los casos que ilustran el hecho. Beaumarchais en la Boda de Fígaro de 1784, ha ironizado a la nobleza, cuando ha establecido la tesis, según la cual, el principal esfuerzo de un noble es haber nacido. La afirmación es considerada un atentado a las buenas costumbres de la época, y el Rey le recomienda al jefe de la policía que encarcele al autor por atentar en contra de las buenas costumbres de la época.

En Rumania, por atentado a las buenas costumbres han sido acusados, en primer lugar, Hasdeau por su obra Daduca Mamuca. Ya en el periodo interbélico, Mircea Eliade y Geo Bogza, por su denominada literatura pornográfica. Eugen Lovinescu ha hecho una defensa digna de los dos autores mencionados, al establecer que la única pornografía condenable es la falta de talento e imaginación de sus críticos.

Un gran poeta es generalmente subversivo e innovador. El cambio de paradigma conlleva a la confrontación de dos visiones diferentes sobre el mundo, es decir, entre el hombre y la poesía, confrontación que ocurre insidiosamente, desde el interior. Así pues, la poesía subversiva es aquella que se prueba incomoda frente ciertos postulados ideológicos y morales de un determinado poder. En este sentido, la diferencia entre la poesía subversiva y la poesía disidente, radicaría en el campo de la estética, que dicho sea de paso, es el mecanismo de los cambios de la poesía de un estilo a otro y de una corriente a otra.

Así, la generación que se afirmó en los primeros años de la década de los sesentas del siglo XX en la Rumania de aquel tiempo, era orgánicamente una generación necesaria. El fenómeno de explosión poético no venía como un fenómeno singular e inesperado desde el exterior. En todas las áreas del conocimiento, tenían lugar, sobre el fondo de un lúcido análisis, criticas a los errores administrativos en el campo de la cultura, así como de los abusos y las deformaciones concernientes al campo de la estética cometidos por la nomenclatura cultural.

En el fondo, la aparición de nuevas generaciones de poetas, correspondió a una doble necesidad, la primera, aquella de rescatar y retomar la tradición poética y narrativa, considerada hasta ese momento nociva y caduca; la segunda, aquella de deconstruir el discurso hegemónico oficial.

De esta manera, Ion Gheorghe abordó la grave problemática contemporánea de la identidad nacional rumana, variando entre la gloria poética y la interrogación dramática; Ion Alexandru vivió la experiencia del hartazgo y la desesperación campesinas (el mismo que sintió Lucian Blaga), con una inquietud eternamente turbia, casi adolescente; Marín Sorescu presentó una poesía desmistificadora y al mismo tiempo, dignificante del acto poético, retomando de los modernistas y de los futuristas la idea de una poesía a través de la autonegación, es decir, la poesía como un acto de reflexión para la vida; Adrián Panescu propuso, paralelamente, una poesía de presencia inmediata, dinámica e interactiva entre la vida cotidiana que se le había impuesto a la sociedad rumana y aquella anhelada por el poeta; Nichita Stanescu vivó la poesía como un incesante modo de interrogación de sí, en la búsqueda de una esencia de vida; Ileana Malancioiu ofreció una narrativa de misterio y de procreación taciturna, en la cual la contemplación serena se volvía el mecanismo para evidenciar lo que algunos trataban de ocultar.

Pero sin duda, Ana Blandiana, denunció en su narrativa, pero sobre todo en su poesía, la antitesis del paraíso prometido por la utopía del comunismo: el hambre, la desesperación, el miedo y el terror padecidos por la inmensa mayoría de la población.

En el poema Hibernación, la técnica de la subversión se basa en la principal estrategia del realismo mágico: la metonimia. El sueño del ser, en la Hibernación de Blandiana, presenta una connotación moral, en el sentido de la subordinación irresponsable del robo del sonámbulo frente a la dictadura comunista, aceptada como un destino implacable. El sarcasmo de los últimos versos, manifiesta la amargura de una paradoja: una vida transcurrida en la inconsistencia del sueño termina con el despertar inútil hacia la muerte. El adoctrinamiento oficial ha llevado, prácticamente, a la falta de discernimiento entre la verdad y la mentira en donde la muerte, es la aspiración máxima de pureza del ser humano frente a las formas degradadas de la vida social.

En Acerca del país del cual venimos, Ana Blandiana elige el verbo recrear para encapsular la contradicción del proyecto comunista: utopía y realidad. “Es una patria frágil, a la que una hoja cualquiera, cayendo, la puede extinguir” son versos que manifiestan la fragilidad de los pilares de un sistema impuesto, rígido, inhumano. La ciega fe en lo imposible, negando la condición humana en aras de la sociedad sin clases, del hombre nuevo.

De esta manera, la poesía subversiva durante el periodo comunista en Rumania, surgió de la necesidad de revelar el significado de la historia. Así, la metáfora alusiva se transformo en protesta abierta y en el signo distintivo de toda una generación.

Fuente: Periódico de Poesía No. 21, Julio-Agosto 2009.

Paraíso reeditado / Eduardo Moga


Paraíso perdido, de John Milton (1608-1674), es el poema épico más importante de la literatura en lengua inglesa. Sus 10.565 versos, divididos en doce libros –como la Eneida, uno de sus más visibles antecedentes–, constituyen un coloso verbal, un alambicado monumento en el que confluyen múltiples influencias: la Biblia, la patrística, los textos hebreos, la mitología y la poesía grecolatinas –Homero, Ovidio, Lucano y, sobre todo, Virgilio–, el teatro europeo seiscentista, la épica italiana –el Orlando furioso de Ariosto o la Jerusalén liberada de Tasso– y autores ingleses del quinientos como Ben Johnson o Edmund Spenser. Esta opulencia intertextual lo hace polisémico, sí, pero inabarcablemente polisémico: ante semejante arsenal de referentes, muchos de los cuales nos resultan hoy ajenos o desconocidos, no es extraño que nos sintamos perdidos. Por otra parte, frente a la interpretación clásica, que lo considera una elucidación poética de la vetusta quaestio teológica de la existencia del mal, Paraíso perdido admite también una interpretación política –como alegoría de las posiciones antimonárquicas de su autor en el turbulento periodo de la Guerra Civil inglesa, la República de Cromwell y la Restauración de 1660–, lo que difi culta aún más la lectura. Y su estilo, que pretende reproducir en inglés la sinuosidad sintáctica del latín, con frecuentes hipérbatos y largos periodos oracionales, de arracimada hipotaxis, y que ha merecido el comprensible reproche del Dr. Johnson y de T. S. Eliot, entre otros críticos ilustres, nos lo hace definitivamente extraño.

¿Por qué hay que leer, pues, Paraíso perdido? Se me ocurren dos motivos. En primer lugar, por el poderío de su verbo, por su vendaval lingüístico. Como Shakespeare, que nos arrebata aunque esté mal traducido, o aunque no lo entendamos, Milton nos captura con la majestuosidad ígnea de su dicción. En cualquier rincón del poema hallamos, en forma de trueno o de susurro, esa pujanza elocutiva. Cuando, en el libro VIII, un atribulado Adán le pregunta al arcángel Rafael por la licitud de sus amores carnales con Eva y por su correspondencia entre los seres celestiales, Rafael no le da la respuesta establecida por la teología –que los ángeles carecen de cuerpo–, sino ésta, permeada de platonismo: “Y en ausencia del amor no existe dicha. / Lo que tú de puro en el cuerpo gozas / (Y creado puro fuiste) lo gozamos los Espíritus / En eminencia, sin obstáculo ninguno/ de membrana, miembro o hueso, excluyentes trabas:/ Más que el aire con el aire, si los Ángeles se abrazan,/ Se fusionan por completo, uniéndose pureza/ A lo puro que desea; no requieren medio restringido, /Como carne que con carne se combine, o alma y alma” (vs. 621-629). Para conseguir este impacto verbal, una buena traducción resulta imprescindible. Siempre lo es, pero en estos supuestos de particular calado expresivo e ideológico, más todavía. Y la labor de Bel Atreides, el responsable de la edición, es irreprochable. Su versión transpone los vericuetos del original con una precisión y una elegancia extraordinarias, y no desfallece nunca en su propósito estético: es siempre, ante todo, una versión literaria, otro Paraíso perdido, espejo o sosias o desdoblamiento del original. El trabajo de Atreides, amén de muchas otras dificultades, ha de despejar una inicial, que ha conturbado a todos sus traductores desde Jovellanos, el primero en trasladar trechos del libro al castellano, en qué molde verter el pentámetro yámbico del texto inglés. Frente a la opción mayoritaria por el endecasílabo –que han utilizado, por ejemplo, Esteban Pujals y Manuel Álvarez de Toledo en sus versiones de 1986 y 1988, respectivamente–, Atreides se inclina por el amétrico trocaico, “porque ofrece la mayor flexibilidad para adaptarse a las secuencias de Milton, respetar el número de versos del texto fuente y, la mayor parte de las veces también, la estructura de las oraciones y los encabalgamientos”. Su tarea se completa con un prólogo iconoclasta y unas muy documentadas, pero no agobiantemente eruditas, notas al final del volumen, que facilitan el siempre arduo tránsito por el poemario.

La segunda razón que cabe aducir para justifi car la lectura de Paraíso perdido está directamente relacionada con la polisemia del texto, y no es otra que su ambigüedad, esa cualidad tan fértil en el arte; la ambigüedad de sus protagonistas: de Adán y Eva, confusos y exaltados en sus transportes sensuales; de Dios, deseoso de justificarse por la existencia del mal, que atribuye, sin novedad discernible, al libre albedrío; y, sobre todo, de Satán, que abre el libro, y cuya centralidad ha sido señalada por Dryden y por Blake, según el cual Milton era, como todos los verdaderos poetas, miembro del partido del Demonio. También Shelley, como recuerda Bel Atreides, sostenía la superioridad moral del diablo miltónico sobre el ególatra supracósmico que es Dios. El Satán de Paraíso perdido es, en efecto, un ser curioso, insumiso, doliente, contradictorio, humano, en suma, que a veces parece capaz de amar. Así, en el libro Ix, se diría que practica el bien, aunque no tarde en recobrar su maldad intrínseca: “El Maligno perduró abstraído/ De su propio mal y, por un rato, persistió/ Estupefactamente bueno, de vileza desarmado,/ De artería, odio, envidia y de venganza,/ Mas el ígneo Infierno que arde siempre en él,/ Aunque en mitad del cielo, pronto puso fin a su deleite,/ Y con mayor tormento, cuanto más contempla/ Los placeres no ordenados para él: luego, pronto/ Odio fi ero recolecta...” (Vs. 463-471). Este dibujo claroscuro de Satán resultaba de una audacia extrema en el siglo xVII, pero no debe extrañarnos si atendemos al ideario heterodoxo de Milton. Pese a los esfuerzos de algunos críticos católicos como C.S. Lewis –amigo de Tolkien y autor de la muy popular serie de Narnia–, ansiosos por reconducir a Milton al recto camino de la tradición cristiana, Milton abrazaba no pocas ideas heréticas: como ha recordado Fernando Galván, rechazaba la Trinidad, el bautismo infantil y el matrimonio eclesiástico, se oponía a los obispos, y defendía el divorcio y las libertades de expresión e imprenta. Por no hablar de su defensa del regicidio, plasmada en su tratado Of Tenure of Kings and Magistrates, escrito en 1649, mientras se juzgaba al depuesto –y fi nalmente decapitado– Carlos I. Quizá por eso Satán y el resto de los ángeles caídos de Paraíso perdido sean descritos con muchos de los vicios de los monárquicos.

Fuente: Revista Letras Libres, sección Libros edición del mes de Julio del 2006.

martes, 9 de junio de 2009

Poemas de Rubén Bonifaz Nuño





















ALGO SE ME HA QUEBRADO ESTA MAÑANA


Para Abril Boliver

Algo se me ha quebrado esta mañana
de andar, de cara en cara, preguntando
por el que vive dentro.

Y habla y se queja y se me tuerce
hasta la lengua del zapato,
por tener que aguantar como los hombres
tanta pobreza, tanto oscuro
camino a la vejez; tantos remiendos,
nunca invisibles, en la piel del alma.

Yo no entiendo; yo quiero solamente,
y trabajo en mi oficio.
Yo pienso: hay que vivir; dificultosa
y todo, nuestra vida es nuestra.
Pero cuánta furia melancólica
hay en algunos días. Qué cansancio.

Cómo, entonces,
pensar en platos venturosos,
en cucharas calmadas, en ratones
de lujosísimos departamentos,
si entonces recordamos que los platos
aúllan de nostalgia, boquiabiertos,
y despiertan secas las cucharas,
y desfallecen de hambre los ratones
en humildes cocinas.

Y conste que no hablo
en símbolos; hablo llanamente
de meras cosas del espíritu.

Qué insufribles, a veces, las virtudes
de la buena memoria; yo me acuerdo
hasta dormido, y aunque jure y grite
que no quiero acordarme.

De andar buscando llego.
Nadie, que sepa yo, quedó esperándome.
Hoy no conozco a nadie, y sólo escribo
y pienso en esta vida que no es bella
ni mucho menos, como dicen
los que viven dichosos. Yo no entiendo.

Escribo amargo y fácil,
y en el día resollante y monótono
de no tener cabeza sobre el traje,
ni traje que no apriete, ni mujer en que caerse muerto.

...

CENTÍMETRO A CENTÍMETRO

-Piel, cabello, ternura, olor, palabras-
mi amor te va tocando.
Voy descubriendo a diario, convenciéndome
de que estás junto a mí, de que es posible
y cierto; que no eres,
ya, la felicidad imaginada,
sino la dicha permanente,
hallada, concretísima; el abierto
aire total en que me pierdo y gano.

Y después, qué delicia
la de ponerme lejos nuevamente.
Mirarte como antes
y llamarte de "usted", para que sientas
que no es verdad que te haya conseguido;
que sigues siendo tú, la inalcanzada;
que hay muchas cosas tuyas
que no puedo tener.

Qué delicia delgada, incomprensible,
la de verte lejos,
y soportar los golpes de alegría
que de mi corazón ascienden
al acercarse a ti por vez primera;
siempre por primera, a cada instante.
Y al mismo tiempo, así, juego a perderte
y a descubrirte, y sé que te descubro
siempre mejor de como te he perdido.

Es como si dijeras:
"Cuenta hasta diez, y búscame", y a oscuras
yo empezara a buscarte, y torpemente
te preguntara: ¿estás allí?", y salieras
riendo del escondite,
tú misma, sí, en el fondo; pero envuelta
en una luz distinta, en un aroma
nuevo, con un vestido diferente.

...

ALGUNA VEZ TE ALCANZARÁ EL SONIDO...

Alguna vez te alcanzará el sonido
de mi apagado nombre, y nuevamente
algo en tu ser me sentirá presente:
más no tu corazón; sólo tu oído.

Una pausa en la música sin ruido
de tu luz ignorada, inútilmente
ha de querer salvar mi afán doliente
de la amorosa cárcel de tu olvido.

Ningún recuerdo quedará en tu vida
de lo que fuera breve semejanza
de tu sueño y mi nombre y la belleza.

Porque en tu amor no alentará la herida
sino la cicatriz, y tu esperanza
no querrá saber más de mi tristeza.

...

AMIGA A LA QUE AMO...

Amiga a la que amo: no envejezcas.
Que se detenga el tiempo sin tocarte;
que no te quite el manto
de la perfecta juventud. Inmóvil
junto a tu cuerpo de muchacha dulce
quede, al hallarte, el tiempo.

Si tu hermosura ha sido
la llave del amor, si tu hermosura
con el amor me ha dado
la certidumbre de la dicha,
la compañía sin dolor, el vuelo,
guárdate hermosa, joven siempre.

No quiero ni pensar lo que tendría
de soledad mi corazón necesitado,
si la vejez dañina, prejuiciosa
cargara en ti la mano,
y mordiera tu piel, desvencijara
tus dientes, y la música
que mueves, al moverte, deshiciera.

Guárdame siempre en la delicia
de tus dientes parejos, de tus ojos,
de tus olores buenos,
de tus brazos que me enseñas
cuando a solas conmigo te has quedado
desnuda toda, en sombras,
sin más luz que la tuya,
porque tu cuerpo alumbra cuando amas,
más tierna tú que las pequeñas flores
con que te adorno a veces.

Guárdame en la alegría de mirarte
ir y venir en ritmo, caminando
y, al caminar, meciéndote
como si regresaras de la llave del agua
llevando un cántaro en el hombro.
Y cuando me haga viejo,
y engorde y quede calvo, no te apiades
de mis ojos hinchados, de mis dientes
postizos, de las canas que me salgan
por la nariz. Aléjame,
no te apiades, destiérrame, te pido;
hermosa entonces, joven como ahora,
no me ames: recuérdame
tal como fui al cantarte, cuando era
yo tu voz y tu escudo,
y estabas sola, y te sirvió mi mano.

...

NO ES MI AÑO, ALGUIEN TE TIENE

No es en mi año. Alguien te tiene,
no es en mi daño. Y sin embargo
me daña en la duda lo que fuiste;
y así me acostumbro, y lo soporto,
y hasta parece que me place.

Ya sin despensas de futuro,
mutilado soy por mis desechos.
Y alegre de no vivir un día
más, me complazco porque ahora
estoy vivo. Me rasco, duermo.

De nada te vale, que, emboscado,
me chupe la hiel, y en copa de oro,
el veneno aquel que me serviste:
se me va olvidando ya el propósito
de recordarte, y ya me extraña
el haber sido quien te quiso.

Pero no sé qué me habrás dado
que me ardo de filos y herrumbres;
que anda curtido y enchilado
por aquí mi corazón, y llora.
Tan exigente en mí, tan áspera
sigues de tiránicos abrojos.

Aunque me emborracho por perderte
o me atiborro de estar hueco
de ti, para encontrar quién eras.

Uñas para rascarme alargo
insuficientes; y estos huesos,
ya sin su vestido, se me salen
y te los mando, y en tu almohada
los dientes pela, ojos redondos,
otra calavera que es la mía.

Y habrán germinado qué semillas;
cuánta mala hierba habrá crecido
que, hendido sus sílabas vetustas,
hace que salten mis palabras:
losas de pavimento rotas
en la ciudad que fue del canto.

miércoles, 3 de junio de 2009

La revelación del relámpago / Fanzine publicado por Óscar É. López

Esta es una publicación no periódica que puede florecer o marchitar según el ojo y el carácter de quien la tenga en sus manos. Sin partido ni república, La revelación del relámpago no vale unas monedas ni montones de billetes, no vendemos espacios para publicidad y estamos consientes que la mitad de ejemplares terminan en el basurero municipal, como limpión para forjar un gallo o provisional agenda de números celulares. A Eloy le parece que debo poner chistes políticos, Lalo piensa que debería abrir las puertas a las ONGS (sic) Iulius opina, sin decirlo, que es mariconada puñetera, Mayra: que hago bien, pero nunca, ¡¡¡hasta ahora!!! me había pasado uno de sus poemas. Total, aquí está el número tres de La revelación del relámpago que podrán adquirir si la casualidad me es amable y permite nuestro encuentro, o si, como su mismo nombre lo indica, el fanzine se les revela en algún asiento de la ruta 16, en la sala de una casa prestada para fiestas, o en cualquier lugar que de aquí al próximo número pueda andar. ¡saludos a todos y gracias a los que colaboraron!


2.





3.






Fuente: http://ultravomito.blogspot.com/

lunes, 18 de mayo de 2009

Fallece Benedetti en Montevideo


MONTEVIDEO (Agencias).— El laureado escritor Mario Benedetti, cuya salud fue deteriorándose progresivamente desde enero, murió ayer a los 88 años.

Benedetti tuvo problemas respiratorios y de infección e inflamación de colon en enero de 2008, por lo cual pasó casi un mes internado. Posteriormente, dado de alta y sometido a dietas especiales, pasó a su céntrico departamento donde prosiguió con su actividad literaria, la cual lo convirtió en uno de los pilares con sus libros de novelas y poesías. Ahí murió, en su domicilio, a causa de insuficiencia renal.

Inclinado hacia la izquierda ideológica, fue uno de los firmes defensores de la revolución cubana. Contra viento y marea mantuvo inalterable su adhesión al líder cubano Fidel Castro.

Don Mario, como lo llamaban muchos que simpatizaban con su obra, solía almorzar en un restaurante y bar a pocos metros de su departamento, compartiendo un buen vaso de vino con su secretario personal, Ariel Silva, y su hermano Raúl. Benedetti era viudo y no tuvo descendencia.

El mozo que lo atendía habitualmente, Miguel Braga, por quien tenía una especial simpatía, se manifestó acongojado por el fallecimiento y dijo que “por encima de que puedan gustar o no sus libros, era una persona admirable y hasta el último momento luchó por sus ideas y prosiguió escribiendo”, pese a que se notaba el deterioro de su salud.

Cuando concurría a sus almuerzos diarios, suspendidos desde enero, ya que almorzaba en su departamento, personas desconocidas que lo reconocían lo saludaban cordialmente y algunos le pedían autógrafos.

La tregua (1960) y Gracias por el fuego (1965) significaron la incorporación de Benedetti al llamado boom de la novela latinoamericana de la década de 1960, de la cual algunos de sus representantes son Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes.

La muerte de su esposa, Luz López, en 2006, luego de seis décadas de matrimonio, fue un duro golpe para Benedetti que, según llegó a confesar, lo sobrellevaba escribiendo.

En uno de sus últimos libros, titulado Canciones del que no canta, alude a su historia personal. “No fue una vida fácil, francamente”, dijo Benedetti.

Con sus versos, ensayos y novelas, Mario Benedetti, el escritor uruguayo contemporáneo más leído en todo el mundo, logró unir a varias generaciones detrás de sus ideales de justicia social, su visión del amor y de Uruguay de mediados del siglo XX, y plasmó con palabras el dolor del exilio político.

“Él siempre dijo que se sentía más poeta que otra cosa”, señaló la biógrafa del escritor, Hortensia Campanella, cuando presentó hace unos meses el libro Mario Benedetti. Un mito discretísimo, con el que trazó la trayectoria del escritor uruguayo. La de Benedetti ha sido “una vida que ha ido persiguiendo la utopía y que por eso ha encontrado en la poesía su mejor expresión, o por lo menos, la más querida, la más auténtica”, señaló Campanella.

Los restos de Benedetti serán velados en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, sede del Congreso de Uruguay.

Pasatiempo

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

Luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque un océano
la muerte solamente
una palabra.

Ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

Ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

Fuente: Diario el Universal, sección Internacional, del día Lunes 18 de Mayo del 2009

jueves, 14 de mayo de 2009

Poemas de Ernesto Cardenal

















SALMO 1

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gangsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans.

Será como un árbol plantado junto a una fuente.

YO HE REPARTIDO PAPELETAS

Yo he repartido papeletas clandestinas,gritado:
¡VIVA LA LIBERTAD! En plena calle
desafiando a los guardias armados.
Yo participé en la rebelión de abril:
pero palidezco cuando paso por tu casa
y tu sola mirada me hace temblar.

AL PERDERTE YO A TI

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.

AQUI PASABA A PIE POR ESTAS CALLES

Aquí pasaba a pie por estas calles,
sin empleo ni puesto y sin un peso.
Sólo poetas, putas y picados
conocieron sus versos.

Nunca estuvo en el extranjero.
Estuvo preso.
Ahora está muerto.
No tiene ningún monumento…

Pero
recordadle cuando tengáis puentes de concreto,
grandes turbinas, tractores, plateados graneros,
buenos gobiernos.

Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo,
en el que un día se escribirán los tratados de comercio,
la Constitución, las cartas de amor,
y los decretos.

COMO LATAS DE CERVEZA VACIAS

Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y músicas de radios…
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.

ORACIÓN POR MARILYN MONROE

Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el
nombre de
Marilyn Monroe
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita
violada a
los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta
frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también más que eso…
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz)
Pero el templo no son los estudios de la 20 th Century-Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20 th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y radioactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda.
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-el de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
Perdónala Señor y perdónanos a nosotros
por nuestra 20 th Century
Por esta Colosal Super-Producción en que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes
para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.

Recuerda, Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena-
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleada de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra
interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores¡
y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.

La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER.
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Angeles
¡contesta Tú el teléfono!

lunes, 4 de mayo de 2009

Poemas de Allen Ginsberg


















ESTA ÉPOCA INSTRUIDA

Esta época instruida
Se tira pedos
Esta época instruida
Camino despacio
Esta época instruida
Se acuerda de sus abuelas
Esta época instruida
Toma diuréticos, presión arterial alta,
Vigila la sal y el azúcar
Esta época instruida come menos carne, algunos
Hace una década que dejaron de fumar
Unos dejan el café, otros lo toman fuerte
Esta época instruida presenció
Los funerales de sus mejores amigos, llamó a
Hijas y nietas por teléfono
Unos conducen, otros no, unos cocinan,
Otros no
Esta época instruida
A menudo
No dice nada.


LAMENTACIÓN DEL SIN TECHO

Perdona, amigo, no quise molestarte
Pero volví de Vietnam
Donde maté a un montón de caballeros vietnamitas
Algunas damas también
Y no pude soportar el dolor
Y de miedo cogí un hábito
Y pasé por la rehaz y estoy limpio
Pero no tengo lugar donde dormir
Y no sé qué hacer
Conmigo ahora mismo.

Lo siento, amigo, no quise molestarte
Pero hace frío en la calle
Y mi corazón está enfermo solo
Y estoy limpio, pero mi vida es un desastre
Tercera Avenida
Y calle E. Houston
En el paso peatonal bajo el semáforo en rojo
Limpio tu parabrisas con un trapo sucio.

LA BALADA DE LOS ESQUELETOS

Dijo el esqueleto Presidencial
No firmaré ningún proyecto
Dijo el esqueleto Vocero
Sí lo harás

Dijo el esqueleto Representativo
Objeción
Dijo el esqueleto Corte Suprema
¿qué esperabas?

Dijo el esqueleto Militar
Comprad bombas estrellas
Dijo el esqueleto Clase Alta
Hambread a las mamis solteras

Dijo el esqueleto Yahoo
Parad el arte obsceno
Dijo el esqueleto Derecha
Olvidaos del corazón

Dijo el esqueleto Gnóstico
La Forma Humana es divina
Dijo el esqueleto Mayoría Moral
No, no lo es, es mía.

ESFÍNTER

Espero que mi viejo, que mi buen ojo del culo resista
En 60 años no se ha portado nada mal
Aunque en Bolivia una operación de fisura
Sobrevivió al hospital de altiplano -
Poca sangre, ningún pólipo, ocasionalmente
Una leve hemorroide
Activo, anhelante, receptivo al falo
Botella de coca, vela, zanahorias
Plátanos y dedos -
Ahora el Sida lo vuelve cauteloso, pero
Aún servicial -
Fuera el mal rollo, dentro el condón
Amigo orgásmico -
Aún elástico correoso,
Descaradamente abierto al placer
Pero en 20 años más, quién sabe,
Los viejos sufren todo tipo de achaques
Cuello, próstata, estómago, articulaciones -
Espero que mi viejo orificio se conserve joven
Hasta la muerte, dilatado.


RICARDO III

La edad endureciéndome las uñas de los pies
El azúcar tapándome los nervios, a los músculos
De mis piernas les falta sangre, rodillas flojas
Corazón insuficiente, una pared-válvula tapada,
Me falta el aliento, dos kilos y medio pura agua
De sobrepeso-
Hígado, intestino y pulmón cortados- levantado a las 4 a.m.
Leyendo Shakespeare.

domingo, 26 de abril de 2009

Godzilla en México / Roberto Bolaño


















Atiende esto, hijo mío: las bombas caían
sobre la ciudad de México
pero nadie se daba cuenta.
El aire se llevó el veneno a través
de las calles y las ventanas abiertas.
Tú acababas de comer y veías en la tele
los dibujos animados.
Yo leía en la habitación de al lado
cuando supe que íbamos a morir.
Pese al mareo y las náuseas me arrastré
hasta el comedor y te encontré en el suelo.
Nos abrazamos. Me preguntaste qué pasaba
y yo no dije que estábamos en el programa de la muerte
sino que íbamos a iniciar un viaje,
uno más, juntos, y que no tuvieras miedo.
Al marcharse, la muerte ni siquiera
nos cerró los ojos.
¿Qué somos?, me preguntaste una semana o un año después,
¿hormigas, abejas, cifras equivocadas
en la gran sopa podrida del azar?
Somos seres humanos, hijo mío, casi pájaros,
héroes públicos y secretos.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Preguntas de un obrero que lee / Bertolt Brecht

















¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?
En los libros se mencionan los nombres de los reyes.
¿Acaso los reyes acarrearon las piedras?
Y Babilonia, tantas veces destruida, ¿Quién la construyó otras tantas?
¿En que casas de Lima, la resplandeciente de oro, vivían los constructores?
¿Adónde fueron sus constructores la noche que terminaron la Muralla China?
Roma la magna está llena de arcos de triunfo.
¿Quién los construyó?
¿A quienes vencieron los Césares?
Bizancio, tan loada,¿Acaso sólo tenía palacios para sus habitantes?
Hasta en la legendaria Atlántica, la noche que fue devoradapor el mar, los que se ahogaban clamaban llamando a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él sólo?
César derrotò a los galos;
¿no llevaba siquiera cocinero?
Felipe de España lloró cuando su flota fue hundida,
¿No llorò nadie más?
Federico Segundo venció en la Guerra de Siete Años,
¿Quién más venció?
Cada página una victoria
¿Quién guisó el banquete del triunfo?
Cada década un gran personaje.
¿Quién pagaba los gastos?
A tantas historias,
tantas preguntas.

viernes, 13 de marzo de 2009

Alta traición / José Emilio Pacheco

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.