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miércoles, 25 de marzo de 2009

Preguntas de un obrero que lee / Bertolt Brecht

















¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?
En los libros se mencionan los nombres de los reyes.
¿Acaso los reyes acarrearon las piedras?
Y Babilonia, tantas veces destruida, ¿Quién la construyó otras tantas?
¿En que casas de Lima, la resplandeciente de oro, vivían los constructores?
¿Adónde fueron sus constructores la noche que terminaron la Muralla China?
Roma la magna está llena de arcos de triunfo.
¿Quién los construyó?
¿A quienes vencieron los Césares?
Bizancio, tan loada,¿Acaso sólo tenía palacios para sus habitantes?
Hasta en la legendaria Atlántica, la noche que fue devoradapor el mar, los que se ahogaban clamaban llamando a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él sólo?
César derrotò a los galos;
¿no llevaba siquiera cocinero?
Felipe de España lloró cuando su flota fue hundida,
¿No llorò nadie más?
Federico Segundo venció en la Guerra de Siete Años,
¿Quién más venció?
Cada página una victoria
¿Quién guisó el banquete del triunfo?
Cada década un gran personaje.
¿Quién pagaba los gastos?
A tantas historias,
tantas preguntas.

Riesgos de la militarización fronteriza

En la víspera del arribo a nuestro país de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, el gobierno de la nación vecina anunció ayer un paquete de medidas orientadas a reforzar la seguridad en la frontera con México, entre las que se incluye un incremento notable en la presencia de agentes federales estadunidenses en la región; la creación de una unidad de inteligencia regional de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), que servirá como central de coordinación de todas las actividades de la FBI en relación con México; la erogación de unos 700 millones de dólares de recursos públicos para optimizar los sistemas de intercambio de información entre las autoridades de ambos países, y la entrega de aeronaves a la Fuerza Aérea y la Marina mexicanas.

El conjunto de acciones no incluye, por el momento, el envío de efectivos militares estadunidenses a la franja fronteriza, aunque la titular del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, señaló que todavía estamos considerando esa posibilidad, declaración que encierra un importante cambio de matiz con respecto a la postura expresada el pasado 11 de marzo por el presidente Barack Obama: no estoy interesado en militarizar la frontera.

Por su parte, la canciller mexicana, Patricia Espinosa, aprobó las medidas de seguridad anunciadas por la Casa Blanca y dijo que tales acciones son congruentes con la lucha contra el crimen organizado. Al respecto, cabe recordar que a principios de este mes fueron desplegados 5 mil efectivos militares en Ciudad Juárez, Chihuahua, ante la creciente ola de violencia que se vive en esa localidad.

La militarización de distintos puntos de la frontera por parte del gobierno mexicano, y el refuerzo policial ordenado por las autoridades estadunidenses del otro lado del río Bravo, no necesariamente constituyen pasos correctos en la lucha contra el narco, y apuntan, en cambio, a una estrategia binacional de seguridad equívoca: a fin de cuentas, la zona limítrofe entre los dos países es sólo uno de los espacios de acción de las organizaciones delictivas, en donde se concentran y expresan de manera particularmente violenta los síntomas de un proceso de descomposición social e institucional mucho más amplio que tiene lugar en ambos lados de la línea fronteriza. El paso de drogas, armas y delincuentes por la frontera común es, en efecto, la culminación de procesos que se gestan y desarrollan lejos de ellas y que requieren de atención por parte de ambos gobiernos en zonas geográficas alejadas de la línea divisoria común y de ámbitos de acción más amplios que el policial y el militar.

Con estas consideraciones en mente, cabe afirmar que el despliegue de un mayor número de elementos de las fuerzas públicas en la región no implica por sí mismo un golpe al poder de los cárteles de la droga ni a sus estructuras logística y financiera, y sí, en cambio, expone a esos efectivos –civiles y castrenses; mexicanos y estadunidenses– a la infiltración y al soborno de los grupos criminales.

Adicionalmente, los gobiernos de ambos países no parecen ser conscientes de que las medidas que se comentan conllevan riesgos indeseables para las poblaciones aledañas a las márgenes fronterizas, como la proliferación de molestias y atropellos –algo que de hecho ya ha ocurrido en México–, y que, en consecuencia, se corre el riesgo de alimentar la animadversión popular contra los efectivos gubernamentales. Por lo demás, la experiencia histórica indica que en circunstancias como la que se comenta tienden a multiplicarse los incidentes fronterizos, las vulneraciones a la integridad territorial y las violaciones a la soberanía de los países. Sería particularmente desastroso que las acciones anunciadas ayer no sólo no sirvieran para acabar con el narco sino que dieran pie a conflictos entre elementos del Ejército Mexicano y de las agencias de seguridad estadunidenses.

En suma, las medidas dadas a conocer ayer por Washington y la satisfacción expresada por el gobierno mexicano ante ellas ponen en evidencia una estrategia de seguridad errónea –y compartida, a lo que puede verse–, que se concentra en el combate a las expresiones epidérmicas de un problema con raíces complejas y profundas como es el narcotráfico. Si lo que se quiere es erradicar de fondo esa y otras expresiones delictivas, los gobiernos de Calderón y Obama no deben concentrarse en acciones policiaco-militares de persecución, que hasta ahora han resultado ineficientes, sino atender los factores sociales, económicos e institucionales que las originan; emprender políticas efectivas de combate a las adicciones, a efecto de reducir la demanda de estupefacientes ilícitos; combatir la corrupción que corroe el entramado institucional de ambos países y, en el caso de México, elaborar y aplicar una estrategia coherente de combate a la miseria, de atenuación de la pobreza y de reducción de las lacerantes desigualdades sociales.

Fuente: Diario la Jornada del día 25 de Marzo del 2009

martes, 24 de marzo de 2009

Intelectuales y narcotráfico / Javier Flores

Cada día me sorprenden más nuestros intelectuales. Cuando se trata de examinar con seriedad la violencia que priva en México, la guerra declarada por el gobierno contra el narcotráfico, las múltiples ejecuciones producto del enfrentamiento entre bandas criminales y las muertes de soldados, policías y de la población civil, se realizan análisis minuciosos de algunos de los factores involucrados en este fenómeno, pero se eluden deliberadamente algunas de las preguntas principales. Por ejemplo: ¿por qué se inició esta guerra?

Insisto, no es que crea que no se les ocurre esta pregunta, pues sería algo increíble, sino que se evade intencionalmente para no exponer al licenciado Felipe Calderón, a quien con omisiones como ésta, sirven cínicamente. Hace algunas semanas vi a algunos de ellos en la televisión. Al parecer se trata de un mal contagioso en ese medio. Algunos intelectuales se han vuelto indistinguibles de los conductores de los noticieros que manipulan la información. Hay temas de los que hay que hablar y otros de los que mejor no.

Algunos de nuestros intelectuales aceptan que la violencia que hoy padecemos como resultado de la guerra contra el narcotráfico es algo que hace algunos años no existía. Es algo novedoso. Nos sorprendíamos de lo que ocurría en naciones como Colombia o en otras latitudes. Ahora se inclinan hacia atrás en sus sillones y ponen cara de asco ante la multitud de cabezas rodando por las calles, como en la guerra civil en Liberia. Pero ante la multitud de muertos, hay una pregunta que sigue viva: ¿cómo llegamos hasta aquí?

Es una pregunta relevante. No es que el narcotráfico se hubiera instalado de la noche a la mañana en México. Quiere decir que ya estaba operando desde años atrás, sin granadas de fragmentación o cabezas rodantes, y de pronto alguien decidió mover el avispero y declararles la guerra. ¿Por qué? Y hay otra interrogante: ¿cuál es la razón por la que algunos intelectuales se empeñan en eludir este tema?

Yo voy a formular una hipótesis, o mejor dicho, otras preguntas útiles para construir una hipótesis. Felipe Calderón ganó las elecciones por un margen muy estrecho, de acuerdo con la postura de los intelectuales a los que me refiero. Desde otras visiones, por el contrario, se sostiene que Calderón llegó a la presidencia por medio de un fraude. Entonces el contexto del que resulta la guerra contra el narcotráfico es el de una crisis de legitimidad.

¿Por qué un gobierno que llega al poder en estas condiciones decide declarar una guerra contra el narcotráfico? ¿Por qué entre sus primeras decisiones se encuentra la de sacar al Ejército a las calles? ¿Por qué otros gobiernos con una legitimidad incuestionable no hicieron lo mismo? Son preguntas que nuestros intelectuales no se atreven a formular… Mejor no hay que hablar de eso.

Quiero hacer aquí un paréntesis. Hay datos que muestran la escasa utilidad de esta política. Por ejemplo, el número de muertes en los dos años pasados, producto de este combate al narcotráfico, es superior al número de decesos atribuibles directamente al consumo de drogas ilícitas en el mismo periodo. Las cifras ya las he dado en este mismo lugar. Resulta más caro el remedio que la enfermedad. También, algunas voces autorizadas, tanto en el medio científico como en otros espacios intelectuales y políticos, han señalado que, pese a su complejidad, la vía más efectiva para resolver este problema es la legalización del consumo de drogas. Un intelectual de primera línea, como Carlos Fuentes, y un ex presidente, como Ernesto Zedillo, lo han dicho recientemente con toda claridad. Pero de esto mejor ni hablar.

Hay algo más. Señoras y señores, niñas y niños: estamos a punto de presenciar un espectáculo de primer orden. Ni el luz y sonido de las pirámides de Teotihuacan lo podrá opacar. Un grupo de intelectuales realizará el salto de la muerte: abandonarán el barco panista para sumarse a las filas del Revolucionario Institucional, el cual, como todo el mundo sabe, amenaza con regresar… No se lo pierdan.

Fuente: Diario la Jornada del día 24 de Marzo del 2009.
En:http://www.jornada.unam.mx/2009/03/24/index.php?section=ciencias&article=a03a1cie&partner=rss

domingo, 22 de marzo de 2009

¿Es Obama socialista? / Carlos Chirinos

Si usted es un político en Washington y le dicen "socialista" no crea que lo están alabando, ni siquiera lo están describiendo, bien podrían estarlo acusando y hasta en algunos casos insultando. Eso le pasa todos los días al presidente Barack Obama.

Sobre todo cuando el término "socialista" es pronunciado con desprecio y alarma por alguien como Rush Limbaugh, una personalidad de la radio que siguen millones de conservadores estadounidenses, al punto que muchos lo han llamado el portavoz, y hasta el líder, del Partido Republicano.

Semanas atrás Limbaugh creó una polémica cuando aseguró que esperaba que las políticas de Obama para rescatar la economía fracasaran.

"¿Por qué voy a querer que el socialismo triunfe en EE.UU.?", se preguntó Limbaugh, lo que le valió que muchos demócratas le acusaran de "antipatriota".

Pero para quienes piensan como Limbaugh los antipatriotas son esos "socialistas" que, como dijo esta semana el representante por Indiana Mike Pence buscan "la transformación de nuestra economía para parecer un socialismo de estilo europeo".

¿Reformismo o socialismo?

Desde la campaña electoral el Obama candidato dejó claro que buscaría establecer más regulaciones para apuntalar la maltrecha economía con la que ha tocado lidiar y evitar futuras crisis.

Obama responsabiliza a la "avaricia" de los capitales y la "irresponsabilidad" de la clase política de la profunda recesión que experimenta EE.UU. y por eso considera que hay que reforzar el papel regulador del estado, sin por eso aniquilar la iniciativa privada, aclara el presidente.

Pero no es sólo lo económico. Obama busca reformas en el sector de educación o en salud, o reinsertar a Washington en el sistema internacional con una vuelta al multilateralismo y a convenios internacionales denunciados por el anterior gobierno.

Esas intenciones preocupan a sectores conservadores que ya desde la campaña electoral acusaban a Obama de "socialista" con la carga peyorativa que puede tener el término en EE.UU.

"No es de los nuestros"

Sin embargo los "verdaderos" socialistas estadounidenses no parecen reconocer al presidente ni a sus políticas como parte de una agenda que les sea ideológicamente cercana.

De hecho el presidente del Partido Socialista de EE.UU., Billy Wharton, escribió un artículo en The Washington Post con el título "Si Obama fuera socialista yo lo sabría".

Para Wharton "la primera demostración de que Obama no es socialista es la manera como está evitando cambios estructurales en el sistema financiero", cuando podría usarse la coyuntura para nacionalizar el sector y "convertirlo en un servicio público fuertemente regulado".

Aunque Wharton duda que "alguna de las políticas de Obama vayan a figurar en los anales del socialismo", invita al presidente a visitarlos durante una de sus reuniones mensuales que asegura que cada día son más concurridas.

BBC Mundo no obtuvo respuestas a las solicitudes de entrevistas que se hicieron tanto al pequeño Partido Socialista de EE.UU. como a su asociada Liga Socialista Juvenil.

"Tanto como Bush"

"Cualquier definición que se use para llamar a Obama socialista podría usarse para llamar al ex presidente George W. Bush socialista", le dijo a BBC Mundo Mark Weisbrot, director del Centro para Investigaciones Económicas ubicado en Washington y conocido por simpatizar con algunos proyectos socialistas en América Latina.

"El socialismo tradicionalmente implica que el gobierno toma control de la economía o de una parte significativa de ella, pero este gobierno no ha hecho eso" asegura Weisbrot, quien destaca que el estado "no ha tomando el control" de los bancos intervenidos.

Para Weisbrot eso se evidencia en el actual impasse con los pagos de bonos a los ejecutivos de la aseguradora American Insurance Group (AIG), ya que pese a que el 80% de sus acciones están en manos del gobierno las autoridades "no tenían información de lo que pasaba".

"En crisis financieras los gobiernos capitalistas siempre asumen el control de los bancos", sostiene Weisbrot, pero afirma que es un control temporal porque en cuanto se estabilice el mercado las instituciones serán vendidas.

El economista identifica una complicación adicional a la hora de las clasificaciones porque asegura que "en la actualidad todas las economías son mixtas" con un sector privado compitiendo y supervisado por el estado.

Repúblicas Socialistas Estadounidenses

Pero sucede que a la Casa Blanca de Obama, y al Partido Demócrata tampoco les gusta que los llamen socialistas, pese a que los demócratas tradicionalmente han estado más vinculados a los movimientos sindicales o ecologistas.

Sin embargo, los demócratas ven en la etiqueta que quieren imponerles los republicanos "un ataque", un antiguo intento de la derecha para desprestigiarlos.

De cualquier manera, en la Casa Blanca dicen estar blindados contra esos ataques entre otras cosas porque "la nacionalización de los bancos comenzó con Bush", como le dijo a BBC Mundo un funcionario que prefirió no ser identificado.

Lo cierto es que Obama está bajo un paradójico fuego ideológico cruzado, porque mientras los socialistas confesos cuestionan su "reformismo" para salvar al capitalismo los adoradores de las teorías del libre mercado cuestionan las intenciones subyacentes en la reforma. "La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas puede estar muerta, pero la Unión de Repúblicas Socialistas Estadounidenses está naciendo", dijo en febrero pasado el ex precandidato presidencial republicano Mick Huckabee al lamentar la aprobación del paquete de estímulo económico del presidente Obama.

Fuente: BBC Mundo.com del día 22 de Marzo del 2009
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_7957000/7957978.stm

sábado, 14 de marzo de 2009

La guerra al 'narco' refuerza a Calderón / Pablo Ordaz

Su país horroriza al mundo con los crímenes brutales del narcotráfico, su partido se desangra en las encuestas, caen el PIB, la moneda nacional y los ingresos del petróleo, su equipo de Gobierno le provoca frecuentes dolores de cabeza y el todopoderoso vecino del Norte ya le ha puesto a México el cartel de Estado fallido, pero, pese a todo esto y mucho más, cuando los encuestadores -un auténtico ejército en este país- preguntan a los ciudadanos por Felipe Calderón, la respuesta mayoritaria sigue siendo de apoyo y respeto. El presidente de México obtuvo en febrero un 66,4% de aprobación, cinco puntos más que hace un año, según la encuestadora Consulta Mitofsky.

Calderón, llegado al poder en julio de 2006 por una ajustadísima y polémica ventaja, está consiguiendo que su única carta, su único discurso, el de la guerra frontal al narcotráfico, sea suficiente conjuro para mantenerse de pie en medio del temporal.

Objetivamente, el panorama para Calderón no puede ser peor. Los dos grandes problemas a que se enfrenta su Gobierno -la grave situación de inseguridad y el aterrizaje en suelo nacional de la crisis económica mundial- están ahora mismo en su apogeo. En los primeros 51 días de 2009, se produjeron un millar de asesinatos, mientras que el año pasado hicieron falta 113 días para llegar a esa cifra.

En el terreno económico, lo que Calderón y su equipo pronosticaron como "un catarrito" va camino de convertirse en auténtica pulmonía. Medio millón de trabajadores han perdido ya su empleo y se prevé una cifra igual de aquí al verano. La situación es dramática, si se tiene en cuenta que México cuenta con 43 millones de pobres (un 40% de la población) y que un sinfín de familias sale adelante gracias a las remesas de los emigrantes -con papeles o sin ellos- que trabajan en Estados Unidos, cuyos empleos también tiemblan con la crisis. Toda esta endemoniada situación sería todavía más difícil de manejar para el Gobierno del derechista Partido Acción Nacional (PAN) si además tuviera que enfrentarse a una campaña electoral...

Y es eso justo lo que sucede. El próximo 5 de julio hay elecciones. Los mexicanos acudirán a las urnas para renovar la Cámara federal y elegir a seis gobernadores y a cientos de alcaldes. Las encuestas dicen que el PAN perderá terreno a favor del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que empieza a recuperarse después de que en el año 2000 perdiera su hegemonía de 70 años. Por el contrario, la izquierda mexicana aún no ha conseguido sobreponerse al revés sufrido en 2006. Su candidato, Andrés Manuel López Obrador, llegó a estar durante la campaña 15 puntos por encima de Felipe Calderón, pero la noche electoral perdió por una exigua diferencia de un cuarto de millón de sufragios en una jornada en la que votaron 30 millones de personas. La pugna entre el PAN y el PRI será -lo es ya- a cara de perro, y eso está empezando a provocar una situación muy curiosa, aparentemente contradictoria.

Por un lado, el Gobierno de Calderón está muy preocupado por la mala imagen de México en el mundo. Pero por otro, su partido, el PAN, es consciente de que si alguna posibilidad tiene de competir con el PRI es hablando de "la guerra de Calderón". Hace unas horas, un destacado dirigente del PAN confiaba en voz baja: "Electoralmente, hablar de la lucha contra el narcotráfico nos beneficia a nosotros, porque estamos atajando un problema -el del inmenso poder del narcotráfico- que se había hecho grande a la sombra del PRI. Y hablar de la situación de la economía, que cada semana irá a peor ostensiblemente, beneficia al PRI. Ellos lo saben, y quieren que saquemos la cuestión de la seguridad del debate electoral. Pero es nuestra gran baza. Igual que ellos no admitirían dejar de hablar del desastre económico. ¿De qué hablaríamos entonces? ¿Con qué haríamos campaña?".

El Gobierno está, pues, inmerso en esa gran contradicción. No le interesa que se hable del narco de puertas para afuera, pero sí en el patio nacional. La difusión internacional de las barbaridades diarias, cada vez más truculentas, que cometen los carteles del narcotráfico en su lucha por el control de las plazas ya empieza a tener su efecto negativo. Estados Unidos, por ejemplo, ha dado instrucciones a sus ciudadanos para que eviten viajar a México en la medida de lo posible y que, en tanto la situación mejora, elijan otros países como destino vacacional.

Hace unas semanas, la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, hizo un intento vano por contener el flujo inevitable de información. Llamó a los corresponsales extranjeros para rechazar lo que unas fechas antes había sugerido el Pentágono estadounidense. "México no es un Estado fallido", dijo la canciller, aunque a renglón seguido admitió que la situación de violencia se había descontrolado en seis de los 32 Estados -Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Durango, Michoacán y Guerrero-. Las declaraciones sentaron muy mal a los gobernadores de los Estados citados y al entorno del presidente. Por si Patricia Espinosa no hubiese ya echado suficiente leña a un fuego que no se quería avivar, el secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, se descolgó en París con unas declaraciones que generaron gran polémica. Dijo que, de no haberse emprendido la lucha contra el crimen organizado, el próximo presidente de México sería "un narcotraficante".

Las desafortunadas intervenciones de los ministros citados -a las que se unió días después la destitución de Luis Téllez, secretario de Telecomunicaciones, grabado por una amante despechada diciendo inconveniencias- han agrandado la imagen de soledad del presidente Calderón. Hasta sus colaboradores reconocen que desde la muerte trágica del anterior secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, su amigo íntimo y su delfín político, Felipe Calderón ha cambiado su forma de vivir la presidencia. Ahora lo hace encerrado en sí mismo y en su único discurso: "Son los narcotraficantes o nosotros, no hay vuelta atrás". Cada día, el presidente dice la misma frase aquí o allá. Es su conjuro.

Fuente: Diario el País del día Sábado 14 de Marzo del 2009

viernes, 13 de marzo de 2009

Alta traición / José Emilio Pacheco

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

miércoles, 11 de marzo de 2009

México, cuna de la impunidad

Impunidad, del latín impunitas, dícese de la falta de castigo. Este termino pareciese se reafirma constantemente en México. Por ejemplo, en 1910 se da la primera gran lucha social que tenía como finalidad derrocar al entonces presidente Porfirio Díaz. Pese al movimiento Revolucionario de hace 100 años el despotismo se mantuvo pues los vencedores y el puñado de ideales que los mantenían le quedaron mucho a deber al país, pues aquellos que tomaron el poder, corrompidos, siguieron atinando una y otra vez en los errores del pasado. Flores Magón en su cuento ¡Viva tierra y libertad!, nos lo dice mas contundente: “—¡La Revolución se ha hecho para los “vivos”, para los que quieren ser gobernantes, para los que quieren vivir del trabajo ajeno!”. Díaz y los revolucionarios pasaron a la historia, y ahí van los primeros abusivos.

En el país del sol azteca la impunidad es factor común. Ha quedado sin un castigo casos como el asesinato de Luis Donaldo Colosio, acontecido en la colonia popular Lomas Taurinas en la ciudad de Tijuana el 23 de marzo de 1994. También el asunto Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, acusado de pederastia en múltiples ocasiones desde 1956. Sin reprobación, y lo escribo cuando arden los adentros de mi puño, no ha tenido ninguna condena la masacre estudiantil acaecida el 2 de octubre del 68 en Tlatelolco.

El 4 de agosto la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos, adherente al movimiento de 1968, presento un pliego petitorio que sintetizaba las exigencias de los estudiantes. Se resume en seis puntos; Libertad a los presos políticos, derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal (instituían el delito de disolución social y sirvieron de instrumento jurídico para la agresión sufrida por los estudiantes), desaparición del cuerpo de granaderos, destitución de los jefes policíacos, indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto y deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos.

El gobierno de Díaz Ordaz, o más bien del entonces secretario de gobernación Luis Echeverria, pudo satisfacer las necesidades estudiantiles. Pero con gorilas al mando ¿Qué otra cosa podremos esperar que no sea fuerza bruta? Los de arriba pensaron que el yugo sosegador del pueblo iba escapándose al control de sus manos. Las peticiones de CNH (Consejo Nacional de Huelga) están para un par de semanas, pero la gente se nos echará encima una y otra vez cuando algún problema les aqueje. Limítalos, mándales al ejército.

El militarismo siempre ha sido una forma de legitimar a quienes están en el poder. Actualmente tenemos un ejemplo claro con lo que acontece con el líder del partido blanquiazul, Felipe Calderón, quien ya llegado a la silla presidencial, después de haber sido acusado de fraude en las urnas del 2008, ha utilizado las fuerzas armadas para certificar su presidencia llevando a cabo una guerra frontal “contra el narco”, que se traduce en la materialización del terror hacia el proletariado. Expliquemos esto, en el pueblo se infunde a través de la narcoguerra el sentimiento de tenerse limitado o sumiso ante la posibilidad de inflingir de forma alguna la ley y verse castigado severamente con una fuerza aún mayor, o bien, los individuos sienten cierta dependencia de las instituciones pertenecientes a las fuerzas armadas ya que les hace creer que están salvaguardados de posibles peligros.

La impunidad es la facilidad de delinquir tranquilamente. No se preocupe, que a usted no le harán nada, es el presidente… Llévese todo lo que quiera, al cabo cuando venga la crisis usted ya estará en Suiza leyendo su diario… No importa que las toallas cuesten tres mil pesos, es un lujo que nos paga la gente.

Impunes quedaran todos aquellos delincuentes que no sean acusados por una voz libertaria. Impunes aquellos que no sean agobiados por el peso de la conciencia. Impunes aquellos que merezcan un castigo por hacer nulo caso a las injusticias cometidas en contra del otro, en contra de nosotros mismos, por negar sencillamente la comunión humana.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Carta Abierta a Carlos Slim / Denise Dresser

Estimado Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Comoconsumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y porel papel que usted juega en su presente y en su futuro. He leído condetenimiento las palabras que pronunció en el Foro "Qué hacer paracrecer" y he reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en tornoa diversos temas me recordó aquella famosa frase atribuida alpresidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: "loque es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos". Y creoque usted piensa algo similar: lo que es bueno para Carlos Slim, paraTelmex, para Telcel, para el Grupo Carso es bueno para México. Pero noes así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte delproblema; usted se percibe como estadista con la capacidad dediagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos;usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido enbloqueador criticable. De allí las contradicciones, las lagunas y lasdistorsiones que plagaron su discurso y menciono las más notables.

-Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial auna sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Escierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida enla cual los costos de telecomunicaciones son tan altos, la telefonía estan cara, la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso esel resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en elmercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en lapráctica se dedica a obstaculizar.

-Usted subraya el imperativo defomentar la productividad y la competencia, pero a lo largo de los añosse ha amparado en los tribunales ante esfuerzos regulatorios que buscanprecisamente eso. Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no sepromueva en su sector.

-Usted dice que no hay que preocuparse por elcrecimiento del Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidarel empleo que personas como usted proveen. Pero es precisamente lafalta de crecimiento económico lo que explica la baja generación deempleos en México desde hace años. Y la falta de crecimiento estádirectamente vinculada con la persistencia de prácticasanti-competitivas que personas como usted justifican.

-Usted manda elmensaje de que la inversión extranjera debe ser vista con temor, conambivalencia. Dice que "las empresas modernas son los viejos ejércitos.Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos". Dice queojalá no entremos a una etapa de "Sell Mexico" a los inversionistasextranjeros y cabildea para que no se permita la inversión extranjeraen telefonía fija. Pero al mismo tiempo, usted como inversionistaextranjero en Estados Unidos acaba de invertir millones de dólares enThe New York Times, en las tiendas Saks, en Citigroup. Desde superspectiva incongruente, la inversión extranjera se vale y debe seraplaudida cuando usted la encabeza en otro país, pero debe serrechazada en México.

-Usted reitera que "necesitamos ser competitivosen esta sociedad del conocimiento y necesitamos competencia; estoy deacuerdo con la competencia". Pero al mismo tiempo, en días recientes hamanifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla,descalificando, por ejemplo, el Plan de Interconexión que busca unacancha más pareja de juego. Usted dice que es indispensable impulsar alas pequeñas y medianas empresas, pero a la vez su empresa —Telmex —las somete a costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión.

-Usted dice que la clase media se ha achicado, que "la genteno tiene ingreso", que debe haber una mejor distribución del ingreso.El diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimientosobre cómo usted mismo contribuye a esa situación. El presidente de laComisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: losconsumidores gastan 40 por ciento más de los que deberían por la faltade competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio másalto lo pagan los pobres.

-Usted sugiere que las razones principalesdel rezago de México residen en el gobierno: la ineficiencia de laburocracia gubernamental, la corrupción, la infraestructura inadecuada,la falta de acceso al financiamiento, el crimen, los monopoliospúblicos. Sin duda todo ello contribuye a la falta de competitividad.Pero los monopolios privados como el suyo también lo hacen.

-Usted habla de la necesidad de "revisar un modelo económico impuesto comodogma ideológico" que ha producido crecimiento mediocre. Peroprecisamente ese modelo —de insuficiencia regulatoria y colusióngubernamental— es el que le ha permitido a personas como usted acumularla fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desdesu punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo encuanto a su forma particular de acumular riqueza.

La revisión puntualde sus palabras y de su actuación durante más de una década revelaentonces un serio problema: hay una brecha entre la percepción queusted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay unacontradicción entre lo que propone y cómo actúa; padece una miopía quelo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en elpropio.

-Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecenser escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores,ante la opinión pública usted no habló de las grandes inversiones queiba a hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba apromover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante lacrisis con el cual se iba a comprometer, de las características delnuevo modelo económico que prometería apoyar. En lugar de ello nosamenazó. Nos dijo —palabras más, palabras menos— que la situacióneconómica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo,regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguienteel gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaríahacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes deinversión. Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerledaño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo laoportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió.

Sin duda ustedtiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hacea costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado sucomportamiento, es difícil verlo como un actor altruista ydesinteresado, que sólo busca el desarrollo de México. Usted sin dudaposee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir.Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabecuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a losreguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a laintelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por unnacionalismo mal entendido y por ello aceptan la expoliación de unmexicano porque —por lo menos— no es extranjero.

-Probablemente ustedva a descalificar esta carta de mil maneras, como descalifica lascríticas de otros. Dirá que soy de las que envidia su fortuna, o tienealgún problema personal, o es una resentida. Pero no es así. Escribocon la molestia compartida por millones de mexicanos cansados de lascuentas exorbitantes que pagan; cansados de los contratos leoninos quefirman; cansada de las rentas que transfieren; cansados de las empresasrapaces que padecen; cansada de los funcionarios que de vez en cuandocritican a los monopolios pero hacen poco para desmantelarlos. Escribocon tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciarla conducta de alguien que podría ser mejor. Que podría dedicarse ainnovar en vez de bloquear. Que podría competir exitosamente peroprefiere ampararse constantemente. Que podría darle mucho de vuelta alpaís pero opta por seguirlo ordeñado. Que podría convertirse en elfilántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata másinsensible. John F. Kennedy decía que las grandes crisis producengrandes hombres. Lástima que en este momento crítico para México, ustedse empeña en demostrarnos que no aspira a serlo .

lunes, 23 de febrero de 2009

El acoso oficial acabó con Diario Monitor: Gutiérrez Vivó / Miguel Cabildo

MEXICO, DF, 16 de febrero (apro).- El periodista José Gutiérrez Vivó cerró un nuevo capítulo de una larga historia de persecución y acoso oficial iniciada desde el sexenio de Vicente Fox y prolongada por la actual administración federal, con la entrega formal a la Procuraduría General de la República del inmueble ubicado en Doctor Carmona y Valle número 50, colonia Doctores, donde durante casi cinco años se editó el diario Monitor.Según trabajadores afectados con el cierre del periódico, Gutiérrez Vivó citó el pasado domingo por la tarde al personal de las áreas administrativa, editorial y de talleres para informarles que se había creado un fideicomiso, con cuyos fondos se liquidarán a todos los empleados conforme a la ley.

También, les dijo, se cubrirán los adeudos que la empresa tiene con el Seguro Social (IMSS), Infonavit, SAR y Fonacot.

En este último encuentro con su personal, el presidente de esa casa editorial arremetió contra funcionarios del gobierno federal y reiteró "haber sido acosado por instituciones como el IMSS, Infonavit y Hacienda".Denunció así mismo que "le fueron intervenidas dos cuentas bancarias por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores", lo que impedía seguir editando Diario Monitor.Reporteros de ese rotativo mencionaron que, en la reunión con su directivo, éste vinculó la entrega de las instalaciones del diario con la controversia judicial que mantiene con la familia Aguirre, propietaria de Grupo Radio Centro.Por ello, este lunes la Procuraduría General de la República (PGR) tomó posesión del predio que adquirió el año pasado a Diario Monitor, ubicado en la calle de Doctor Carmona y Valle 50, en la colonia Doctores.El oficial mayor de la PGR, Rafael Ibarra Consejo, recibió el inmueble e instruyó a las instancias administrativas a iniciar las obras de reconstrucción y remodelación de lo que será la sede de la delegación capitalina de la PGR.

En un comunicado, la dependencia detalló que se trata de un edificio de seis niveles, que incluye siete fincas urbanas, con un total de 9 mil 766 metros cuadrados.En ese predio se instalarán las siguientes áreas de la delegación metropolitana: Coordinación Ejecutiva, Control de Procesos, Subdelegación Administrativa, Exhortos, Dictámenes, Procedimientos Especiales, AFI, las oficinas del titular y las subdelegaciones norte, sur, oriente y centro.

Por parte de Diario Monitor acudieron José Gutiérrez Vivó y Beatriz Fajardo, así como Alfredo Zelonka, subdirector administrativo de la delegación metropolitana de la PGR, y Sara Parra González, en representación de la directora general de Recursos Materiales y Servicios Generales de la dependencia federal.Una vez concluida la remodelación, se iniciará el traslado de las instalaciones ubicadas actualmente en Plaza de la República, en el Centro Histórico.

Fuente: Edición digital de Revista Proceso del mes de Febrero, año 2009.

domingo, 22 de febrero de 2009

Un museo para corazones solitarios / Ferruccio Asta

La inauguración del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) ha causado poca controversia a pesar del enorme gasto que ha significado su construcción, su equipamiento y dotarlo de una considerable colección de arte. Cabe pensar que tanto el tema como su costo despertarían mayor interés, pero no es así.

¿Porqué tan poca gente habla o escribe sobre este suceso? No en todas las décadas se construye un museo nuevo cuyos muros cuestan, según su constructor, no menos de 250 millones de pesos, y se guardan celosamente los datos de lo gastado en comprar, recientemente, un acervo de no menos de 290 obras todas cotizadas en dólares.

A pregunta expresa de la corresponsal de La Jornada; Merry MacMasters, Graciela de la Torre, directora de Artes Visuales de la UNAM, asegura: “Desde luego tendremos que estar en el concierto internacional de los museos. Las exposiciones con que se abrirá el recinto, más allá de la del acervo, son ‘cero locales' [porque] si algo es implícito en el arte contemporáneo es su globalidad.”

“¿Que entiende usted por contemporáneo?” preguntó MacMasters a la Sra. De la Torre, cabeza de la infiltración de Banamex en el establishment burocrático cultural de la UNAM. A lo que ésta responde: “Bueno, la colección es de 1952 al momento. Para mí un museo contemporáneo es donde el énfasis mayor no está en la exposición, sino que se ha desplazado del objeto hacia la experiencia que provoca en el visitante.”

Quizá la Sra. de la Torre intentó justificar que para ella es más importante el concepto bajo el cual está concebida la exposición (la curaduría) que cada pieza en particular. Si esto es así, la curaduría es un fracaso, más adelante argumentaré el caso. En la misma entrevista, ella continúa diciendo: “En este ‘postmuseo' el edificio, diseñado por Teodoro González de León, está concebido como un territorio dinámico, abierto, flexible, y al visitante como ‘un viajero dentro del espacio museístico.'”

Le dejo la respuesta a Raquel Tibol, quien escribió la semana pasada a La Jornada al respecto: Un nuevo museo universitario debió considerar todos los períodos que integran los fondos artísticos de la UNAM, muchos de los cuales están en bodegas.

En el interior del megamuseo, las salas y pasillos desmesurados y desproporcionados no sirven para las dimensiones usadas mayoritariamente por los artistas contemporáneos de México, quienes de entrar al MUAC tendrán que practicar un arte de dimensiones acordes, o parecerán timbres de correo, como se ven las dos pinturas de Vicente Rojo. Nunca un museo debe imponer dimensiones, ni a estas alturas usar materiales que requerirán de un constante mantenimiento, como ocurrirá con los muros y techumbres de vidrio que predominan.

Graciela de la Torre, responsable de Artes Visuales de la UNAM, y Gerardo Estrada, jefe de Difusión Cultural de la rectoría del doctor Juan Ramón de la Fuente , impulsores de este malogrado proyecto, le han impuesto a la máxima casa de estudios del país una pesadísima hipoteca.

Previendo este tipo de críticas, Graciela de la Torre ya había dicho: Desde su proceso de planificación, las primeras reflexiones indicaban que habría que alejarse del museo tradicional, es decir, didáctico, grandilocuente, nacionalista, monolítico, que se siente sabio, de cursos lineales y todopoderoso.

Se quiso hacer otro modelo de museo, crear un nuevo paradigma en cuanto a cómo se dicen las cosas y qué es lo que se hace.

Gilles Lipovetsky, para mí, describe este “nuevo paradigma” en su libro La era del vacío: El momento postmoderno es mucho más que una moda; explicita el proceso de indiferencia pura en el que todos los gustos, todos los comportamientos pueden cohabitar sin excluirse, todo puede escogerse a placer, lo más operativo como lo más esotérico, lo viejo como lo nuevo, la vida simple-ecologista como la vida hipersofisticada, en un tiempo desvitalizado sin referencia estable, sin coordenada mayor.

Así, la exposición colectiva, de una selección de la colección del muac titulada: Recursos incontrolables y otros desplazamientos naturales es eso, mucho más que una moda, pero no es desde luego alejar el arte de la dinámica del mercado; es crear un recinto para albergar las colecciones privadas de grandes capitalistas: las colecciones de Jumex, de Harp-Helú, de Miguel Alemán Velasco. Parece que se trata de revalorar las piezas que poseen colecciones privadas; es tomar una serie de obras de distintos artistas, sacarlas del contexto expositivo en que fueron concebidas y obligarlas a colgar en un concepto forzado, no el concebido por el artista, sino uno artificial, proveniente del enunciamiento, por parte de los curadores bajo pretexto de una premisa cualquiera, desde lo simple ecologista hasta lo hipersofisticado.

En esta selección de la colección del muac (y de Jumex, etcétera) se recicla, en parte, la exposición que sí curo Debroise junto con Cuauhtémoc Medina y otros, La era de la discrepancia, pero, como toda segunda parte, ésta es menor, sobre todo por el abismo conceptual que deja la muerte de Olivier Debroise. Desde luego carece de una narrativa profunda, y la capacidad de establecer un dialogo lúdico con el espectador, en esta exposición, está ausente.

La cédula de entrada afirma que esta exposición está dividida en tres secciones, y explora en su primera sección “ las constantes referencias a la naturaleza que hay en la práctica artística” . Ese enunciado es muy vago y cabe mucho de todo y de nada (aunque J. L. Cuevas se queja de que debido a las dimensiones de la obra que él donó al MUAC, ésta no cupo).

Veamos un poco de lo que sí cupo con referencia a la naturaleza en la curaduría que Guillermo Santamarina heredó de Debroise.

La obra que abre Recursos incontrolables y otros desplazamientos naturales es Cascada, de Marta Palau. Esta bella pieza sí luce y no está disminuida por el peso de la monumentalidad arquitectónica, como lo están el resto de las obras en esa exposición. Cascada, por sus dimensiones y fuerza, crece frente al resto de las obras con las que comparte sala, y esto sólo se debe a una museografía mal resuelta y a una curaduría autocomplaciente y quizá comprometida con intereses económicos y político-sociales.

Los cuadros de Vicente Rojo se pierden en la inmensidad; a pesar de que su referencia a la naturaleza reside únicamente en el titulo de la pieza: México bajo la lluvia. No es que sean malos cuadros, al contrario; pero, ¿qué hacen ahí, en ese conjunto? ¿Alagar la vanidad de la curaduría, consolidar el amiguismo del que está plagada toda la muestra, o simplemente es la evidencia de la distracción o la oscuridad de intenciones de los responsables de seleccionar lo expuesto? Con respecto a estas pinturas, la Tibol dice: “ Pues aquí se entienden como ejemplos que testimonian la existencia de la pintura .” Patético, pero muy cierto.

Otra de las obras que la curaduría logra descontextualizar, por completo, es La transparencia de Dios. Se mutiló la pieza de Elso, se destruyó el concepto del artista en aras de construir un discurso curatorial como la estrella del MUAC.

Para dar cabal cuenta del tamaño de la mutilación, cito el texto de Raquel Weiss que aparece en el catálogo de Elso: La obra consta de un conjunto de piezas, e incluye entre sus elementos El rostro de Dios, La mano creadora y Corazón de América. Estas obras tenían que estar colocadas en tal forma que el espectador se enfrentara inmediatamente a la máscara después de entrar en la sala; una vez en ella puede mirar a través de la abertura de los ojos para descubrir el corazón gigante y la mano extendida. Elso, al usar una pieza como medio de buscar y encontrar las otras dos, logró la coherencia interna del conjunto, y estableció una nueva relación con el espectador.

Es justamente eso lo que le falta a Recursos incontrolables y otros desplazamientos naturales: coherencia interna y buscar establecer alguna relación más profunda con el espectador; y no solamente darle servicios de “curadora corazón” a los solitarios; como pide Santamarina, cuando le contesta en una entrevista a Cuauhtmoc Medina: “Tenemos la tarea de atraer un público plural, muy plural, y vasto; concretamente, a públicos que tienen distintos intereses en torno a sus nociones de ‘museo de arte contemporáneo', como aquellas personas, para nada discriminadas, [faltaba más en alguien tan políticamente correcto y con metas conceptuales tan profundas, las cursivas son mías] que buscan un refugio de la soledad y una posibilidad cierta de encuentro social.”

Estarán esas soledades acompañadas de confusión cuando: “En el cruce de los pasillos/calles toda decisión es la correcta. Aquí no habrá visitas guiadas, sino herramientas que provocan experiencias significativas que construye el propio visitante”, afirma Graciela de la Torre.

El propósito críptico está bien logrado. No se entiende nada ni se sabe cuándo comienzan, ni de qué tratan las temáticas que intenta abarcar Recursos incontrolables y desplazamientos naturales: sólo en la cédula de sala está implícito el deseo de dividir en tres esta exposición. Todo es una revoltura, tanto en la primera parte: Las constantes referencias a la naturaleza que hay en la práctica artística ; como en la segunda: Lo artificial del objeto artístico, el artista que altera lo natural, y en la tercera malograda sección de La memoria y el paso del tiempo . Me imagino que se podría ubicar su lugar tras sesudas disertaciones por escrito, pero en sala, y parece que es a propósito, la confusión es total.

El MUAC es un espacio espléndido, infinitas las posibilidades que ofrece, la colección unam es vasta, sólo falta exhibirla con el compromiso que pide Javier Barros Sierra y que está justamente inscrito en el políptico que se distribuye a la entrada del MUAC, y que reza: “Creo en una universidad que eduque a los jóvenes a ser libres, autónomos, que los constituya como sujetos éticos, capaces de dirigir todo un orden cultural y moral en el que los conocimientos adquiridos tengan pertinencia y sentido.” La exposición Recursos incontrolables y otros desplazamientos naturales no tiene pertinencia y carece de sentido.

lunes, 16 de febrero de 2009

Victoria para Chávez, ¿el neodictador?

A veces no soy tan palabrera como quisiera. Falta de inspiración, quiero pensar. Por ello tenia tiempo ausente del blog y la última vez que publiqué subí un artículo que me prestaron los del diario La Jornada. Y ahora que lo menciono, por la mañana vi su portada y aparecía en ella Hugo Chávez muy contento por la victoria del referéndum donde propone la reelección indefinida de cualquier puesto público, entre estos, el de presidente que es al que a él le interesa. Declaró Chávez que éstas reformas son necesarias para afianzar el movimiento que el llama Revolución Bolivariana; un giro en lo político, económico y social que tienen como fin llegar a un supuesto Neo-Socialismo. Hugo asegura que esto ha sido una gran victoria para el pueblo bolivariano… yo no lo creo así. Soy partidario de Chávez, me cae bien el viejo ese, pero una reforma de tal tipo se presta a que los venezolanos vivan bajo una dictadura. Y no lo digo nomás por ganas, lo expresa el mismo referéndum en el que hay un 54.36% que dijo SI a la reforma, y lo mas importante, un 45.63% que dijo NO, y se friega. Pobres aquellos, dirán, pero aquí en México estamos en las mismas. Calderón dicen que ganó las elecciones del 2 de julio acaparando el 35,88% del electorado, mientras su contendiente mar cercano, Andrés Manuel López Obrador tuvo el 35,31% de los votos. Y así, como en Venezuela, a los opositores no nos quedó de otra que hacer corajes. Espero que en 2012, si Hugo vuelve a quedar presidente, le otorgue un puesto importante a la oposición. El pueblo necesita pluralidad, que den cabida a todas sus voces, requiere espacios para criticar y mentarles la madre cómodamente a los del poder.

sábado, 31 de enero de 2009

José Saramago recurre de nuevo al humor y escribe libro para publicarlo este 2009 / Ericka Montaño Garfias

Con 86 años “ya no voy a vivir mucho, pero espero vivir lo que me quede con la serenidad interior que tengo”, dijo el premio Nobel José Saramago durante una videoconferencia con motivo de la publicación de su nuevo libro El viaje del elefante.

El escritor portugués advirtió que en México el narcotráfico es una fuerza que todo lo condiciona. “Es un poder dentro del Estado mexicano y mientras no arranquéis esa planta venenosa, no sé qué es lo que podéis hacer”.

Habló también de Barack Obama como presidente de Estados Unidos y no como mesías, de la enfermedad, la muerte, su blog y del libro que está escribiendo –”quizá el último”– que podría publicarse a finales de este año.

Habrá quien quiera ver en el libro que aún escribe un testamento literario, pero “no hay nada de testamento. Si es el último no faltarán los críticos para cazar en el libro lo que puedan entender como una especie de adiós a la vida, pero me parece algo fútil”, dijo el escritor desde la biblioteca de la fundación que lleva su nombre ubicada en Lanzarote, España.

“Quizá el libro que estoy escribiendo ahora es para tomar la vida y la muerte muy en serio, y es que tú puedes reírte de lo que quieras, incluso de la muerte, pero no vas a dejar de morir cuando llegue la hora. A la muerte no le importa si te ríes o no.”

Hace un año el autor de Ensayo sobre la ceguera enfermó de gravedad y “aprendí que no vale discutir con la muerte. La muerte se acepta. Salí de esa enfermedad con una serenidad interior enorme. Ni siquiera el riesgo en que he estado de perder la vida me ha asustado. Con 86 años ya no voy a vivir mucho, pero espero vivir lo que me quede con la misma serenidad que tengo”.

Cuento, novela, fábula

Respecto de su libro recién publicado por Alfaguara con tiraje en México de 35 mil ejemplares y que lleva tres ediciones en España, Saramago explica que comenzó como un cuento que superó más de 250 páginas por lo que comenzaron a clasificarla como novela. “Falta todo lo que caracteriza a una novela, pero si todo el mundo pasa a llamarlo así no pasa nada. Lo que cuenta es lo que está dentro del libro” en el que se presenta una novedad: el humor.

Hasta antes de este libro –al que su autor se refirió como fábula en la charla con los medios– el rasgo de la obra del Nobel portugués era la ironía. Pero en El viaje del Elefante “el humor se manifiesta justamente como humor y gana un protagonismo que no tenía antes. Curiosamente el libro que estoy escribiendo también va por los caminos del humor. Creo que puedo decir que el humor ha venido para quedarse”.

También se dedica a escribir en su blog (http://cuaderno.josesaramago.org/), que lleva en la red un año con alrededor de un millón de visitas. A través de Internet “me ha podido leer una cantidad de personas que no me leerían en los periódicos”, dijo.

Durante la videoconferencia, que por fallas en el audio devino conferencia telefónica, Saramago respondió acerca de lo que ocurre en México y Estados Unidos.

De México, dijo, “es un país que no logro entender. Cómo es que con una cultura extraordinaria, con una potencia no sólo material sino también espiritual (...) ¿qué es lo que pasa ahí? No es el único país donde ocurre que todo está contaminado por la corrupción, incluso la policía, las autoridades (...) iba a decir sin que nadie haga una protesta social. ¡Claro que sí!, la sociedad protesta, pero si los movimientos de indignación popular pudieran manifestarse con fuerza los políticos tendrían que hacer algo que hiciera justicia al país que tienen.

“Además por encima de todo en los últimos años se presenta el poder del narcotráfico que todo lo condiciona. Hay un poder dentro del Estado mexicano, dentro del país, dentro de la sociedad y mientras no arranquéis esa planta venenosa no sé qué es lo que podemos hacer, o qué es lo que podéis hacer porque ustedes son los que estáis sufriendo.”

La llegada de Obama a la presidencia estadunidense es “una revolución de la que no hay marcha atrás” por el hecho de que un negro es quien ocupa ese cargo.

“Claro el error nuestro sería, o será, considerar a Obama como una especie de mesías, que todo lo hace, incluso milagros. No hace milagros está rodeado, está cercado de tiburones.

Fuente: Diario La Jornada del día sábado 31 de enero del 2009

jueves, 8 de enero de 2009

Sin título

No lo pude creer hasta que vi las tanquetas alrededor de la unidad habitacional. Lourdes, mi muchacha, entro a toda prisa hacia la cocina, casi resbala con el jabón que había regado para lavar el suelo. -¡Señora, señora, en Tlatelolco andan matando a los estudiantes! ¡Píquele! Malena se había ido junto con Dieguito al mitin que se realizaría esa tarde en la plaza. Son mis dos hijos. Mi hija andaba muy interesada en el movimiento estudiantil. Asistía a las juntas del CNH desde las once de la mañana y se regresaba ya en la tardecita, antes que oscureciera. Nunca le había dado tantas libertades, casi ni la dejaba salir, pero es que esos estudiantes y sus ideas se ganaron mi respeto. Querían el cese de la represión, libertad a los presos políticos, eliminación de cuerpo de granaderos, derogación del articulo 145 y otras dos cosas que ya no me acuerdo. Exigencias nada difíciles de satisfacer, que el gobierno de haberlo deseado le hubiese dado solución un fin de semana. Un par de soldados, con fusil empuñado, me detuvieron cuando traté de ir en busca de mis críos. -¿A dónde crees que vas pendeja?- Mientras uno preguntaba, el otro apuntaba su arma directo a mi cabeza. –Voy a buscar a mis hijos- lo dije decididamente. Apenas por la mañana, poco después de desayunar, Diego jugaba a ser bombero, montado sobre un carro de madera que le compré hace unos meses. Apagaba incendios, rescataba personas en aprietos y pequeños mininos que se habían quedado atrapados en algún árbol, todo imaginario. Malena me había ayudado a sacudir las cortinas, hizo agua de naranja y llevo el lonche a su papá que trabaja una cuadra delante de donde vivimos. A duras penas los del ejército me dejaron entrar a la plaza. La gente corría horrorizada, las balas surcaban el aire, los gritos lo llenaban todo. Me detuve en el edificio Chihuahua detrás de uno de sus pilares ocultándome de la balacera. Por azares del destino, encontré ahí a Malena. -¡Mamá, mamá! ¿Qué hace usted aquí? Estos hombres se han vuelto locos, disparan a todo lo que se mueve ¿qué hace aquí mamá?- Estaba deshecha, me hablaba llorando con la mirada perdida y se le veía mas pálida que antes. La tomé de la mano, la abrace, pregunte por Diego –Mamá, dejé a Diego jugando con otros niños, no se dónde esta- No le dije nada y la forcé a que corriera. Había mucha gente muerta, zapatos, pancartas, sangre. Un niño de cinco o seis años que iba corriendo rodó por el suelo. Otros niños que venían junto a él huyeron despavoridos. Pero uno como de seis años se regreso a sacudirlo, era mi Dieguito. –Juanito, Juanito, levántate- Lo empezó a jalonear como si con eso fuera a reanimarlo –Juanito, ¿qué te pasó? ¡Te voy a rescatar!- Seguramente jugando a los bomberos nunca aprendió lo que era la muerte, y no lo iba a saber nunca, por que sus preguntas ya no se oyeron, sólo un quejido, y los dos pequeños cuerpos quedaron tirados sobre el asfalto, uno encima del otro. Nos acercamos a los niños. Me hinque junto a Diego, bese su frente. Un estruendo terrible se escucho junto a mi. No tardo en caer al suelo Malena. Esquirlas le deshicieron el rostro. Me quede pasmada, con una sensación de impotencia y coraje llenándome el cuerpo, es quizá lo que hizo que ya no moviera.